CAMILO JOSÉ CELA

La Voz

SANTIAGO

JUAN CAPEÁNS MI CALLE

17 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Un desvío al mercado de ganado, un acceso a la autovía del aeropuerto, un par de concesionarios de coches y una infinidad de partes de atestados por accidentes de tráfico conforman el triste historial de la avenida Camilo José Cela en Compostela. La calle comienza a la altura de la rotonda de San Lázaro y termina a la entrada del polígono do Tambre, o sea, que hablamos del último tramo de ese periférico que no rodea nada. Es verdad que la inauguración del hito que identifica el vial fue más bien modesta y que don Camilo no asistió a la ceremonia, pero no menos cierto es que el susodicho periférico que no rodea nada tuvo el honor de ser una de las escasísimas obras públicas que inauguró el ex-presidente del Gobierno Felipe González en sus cuatro mandatos, de manera que alguna importancia histórica sí tendrá. El Concello recurrió a tres ilustres para dar nombre a los 13 kilómetros de asfalto que atraviesan la ciudad de norte a sur. El tramo más histórico se lo dedicó a Antón Fraguas (desde A Rocha hasta Pontepedriña, atravesando Conxo); el más populoso, a Torrente Ballester (desde la avenida de Lugo hasta San Lázaro); y el más inhóspito y aburrido le tocó en gracia a Camilo José Cela. Juzguen ustedes. jcapeans.santiago@lavoz.com