R. SANTAMARTA / M. BERAMENDI CRÓNICA El área de Santiago hace su vida en pesetas mientras el euro avanza sin incidencias relevantes
03 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.N la calle, en Compostela, lo primero que se comprueba a poco que se pone la oreja es que la gente está molesta con las entidades financieras porque no hay suficientes monedas. En un bar próximo al instituto Rosalía de Castro, un cliente acaba de pagar un refresco con un billete de 50 euros. El camarero, para sorpresa del usuario, le devuelve el cambio en dos monedas distintas: 40 euros en dos billetes, tres monedas de 20 céntimos y mil trescientas pesetas. «Eu quero desfacerme da vella moeda, pero sempre hai alguén que non ten euros suficientes», se queja José Luis Cerdido, un vecino santiagués. En un comercio de la praza de Galicia, la dependienta asegura que la gente prefiere conseguir la nueva moneda realizando compras antes que guardando cola. Y que, por eso, las existencias de cambio son cada vez más bajas. En la calle, la gente quiere deshacerse de las pesetas. Aparcamientos y mercado Un lugar donde se confirma esta tesis es en los aparcamientos subterráneos. En el de San Clemente, la máquina donde se introducen los tickets sólo acepta monedas de euro. Quienes quieran abonar en la vieja moneda, deben de pasar por la ventanilla. ¿Efecto? Colas. El mercado de Salgueiriños fue también ayer un campo abonado para la experimentación. Pero lo fue en la teoría, porque la peseta fue la moneda de cambio en la práctica totalidad de las transacciones. La gran mayoría de los dependientes contaba con euros que apenas tuvieron que utilizar. «Si es que hasta la gente te pide que les des cambio en pesetas», replicaba una vendedora. Cerca del puesto de churros se repetía una frase: «Aquí lo mejor es que fuera como en esa provincia, en Alemania». Para llegar al mercadillo, en bus. Ahí no hubo más incidencia que las demoras habituales. Según Trapsa, el euro no ha ocasionado ningún problema ni colas excesivas, gracias en parte al menor número de usuarios (no hay colegio). Con todo, el 95% de los pagos sigue siendo en pesetas. En tres semanas esperan invertir esa tendencia. La empresa reconoce que también sus conductores se están quedando sin monedas de euro para dar cambio. CON INFORMACIÓN de Emilio Forján, Cruz Concheiro y Xosé García