SANTIAGO DE CHILE

La Voz

SANTIAGO

ROBERTO BERMÚDEZ MI CALLE

16 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Es una de las arterias del Ensanche, espacio que algunos, de forma irónica, bautizaron como estreche. Llevan razón quienes idearon el nombre. Santiago de Chile es una calle ruidosa, angosta, llena de tráfico y con un conglomerado de fachadas urbanísticas de lo más variopinto. Pero hay lugares donde la estética queda enterrada por las vivencias personales, sobre todo si son agradables. Para mucha gente que ahora ronda los 30 años, esta calle fue uno de los epicentros de lo que se denomina la edad del pavo. El salón de juegos Los Molinos se llenaba a las seis de la tarde de pandillas de adolescentes que flirteaban y en La Jarra muchos se iniciaban en el sabor de la cerveza bien fría. Desconozco cuál es ahora la zona urbana de apareamiento adolescente, pero a finales de los años ochenta, Santiago de Chile era una calle gris y oscura que, sin embargo, hacía brillar los corazones de los más jóvenes. Recuerdo las partidas de bolas y de marcianos como pretexto para ignorar a la chica de al lado. Las bebidas y los besos a hurtadillas en las galerías. Y el Tai Tai, ya cerrado. Un local oscuro, con un decorado chillón, en el que se servían cocktails y que era el lugar elegido por las parejas para besarse por primera vez. Alguno ha salido de allí muy colorado. redac.santiago@lavoz.com