RÚA DOS CASTIÑEIROS

La Voz

SANTIAGO

NACHO MIRÁS FOLE MI CALLE

31 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Quizás el haber nacido en Vigo ha hecho que tenga uno un gusto especial por las cuestas. Y Castaños, o Castiñeiros, es una de esas calles empinadas que se agradecen al bajar y se padecen al sufrir, sobre todo cuando uno fumaba dos paquetes diarios. Entre Xoán XXIII y Pelamios, Castiñeiros es un barrio propio que tiene algunos vecinos destacados. Uno de ellos, la Unidad Médica de Atención al Drogodependiente (Umad), no se quedará mucho tiempo, dicen. Pero el interés de la labor que realiza, a pesar de que sus inquilinos no sean del agrado de todos, es para tenerla en cuenta y aplaudirla. El otro es el albergue para indigentes de los padres franciscanos, un lugar donde no se hacen preguntas y en el que se encuentran muchas respuestas. No es una solución definitiva para los sin techo, pero sí un consuelo nutritivo y temporal. La particularidad de la rúa dos Castiñeiros, su ubicación céntrica y su concepción obrera, hizo que la propia ETA la escogiese para montar uno de sus pisos francos. La cosa fue sonada. Incluso acudimos con un infografista, el compañero Xocas, para que hiciese un plano de la siniestra vivienda; las tenderas salieron en la tele; la calle fue un follón tremendo. Gran lugar Castiñeiros, empinada y todo... imiras.santiago@lavoz.com