Una trampa provisional

M. CHEDA

SANTIAGO

ÁLVARO BALLESTEROS

Los atascos se suceden en la rotonda de Vidán

01 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

VIDÁN. Por aquí se llega al mar desde Santiago, y a Bertamiráns, y a Brión... También a la casa del presidente, en Roxos. Vidán. Por aquí pasan cada día 23.000 vehículos; a veces más, si se levanta uno entre lluvias. En Vidán construyó una rotonda la Xunta. Menuda se armó entonces, hacia finales de 1998. A los vecinos nunca acabó de convencerles el asunto. De hecho, el día que Fraga inauguró la glorieta -hacía frío aquel octubre- nadie le aplaudió. Se quedó solo cortando la cinta. Ni siquiera lo acompañó el alcalde; mucho menos los nacionalistas, que calificaron de insulto el acto. Fundamento tenía el cabreo de los lugareños; también el plante del regidor. La Administración autonómica invirtió 2,1 millones de euros (350, contados en pesetas) en la rotonda de Vidán a sabiendas de que un tiempo después habría de sustituirla por otra a dos niveles, más adecuada para absorber el volumen de tráfico en la zona. «Eso faráse canto antes», prometió Fraga tijera en mano. El día en que llegue ese «canto antes» no lo acaba de ver el vecindario. Tres años después de aquella inauguración condenada a reinaugurarse, ayer se agolpaban los coches en los accesos a la glorieta. De monumental pasaba el atasco: llovía a las tres de la tarde y sobre el asfalto todo eran bocinas, embragues pidiendo tregua y recordatorios para la familia del guardia ausente. «Cuiña, cumpre xa» Al octubre del 98 en Vidán le faltaron adoquines. Son otros tiempos ya. La resistencia aquí es hoy una pancarta que cuelga y reza: «Cuiña, cumpre xa». La próxima semana comenzará a hacerlo, cuando se licite el proyecto de rotonda a dos niveles. Por Vidán -por donde se llega al mar, a Bertamiráns, a Brión y también a la casa del presidente, en Roxos- pasan cada día 23.000 coches; a veces más, como ayer.