JUAN A. CANALES MI CALLE
17 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Cómo cambia esta calle cuando comienzan las clases. En verano, la soledad recorre la calzada. Tan solo la esquina con la enorme cuesta de las Trompas tiene ajetreo por el paso de los peregrinos hacia el albergue de Belvís. En invierno, y después de la otoñal caída de las hojas, que por aquí no se deja notar pues los árboles brillan por su ausencia, los niños invaden las aceras. Y eso se nota. Cualquier investigador encontraría pruebas de ello. Miles de chicles se pegan a la piedra tras ser escupidos por los alumnos, temerosos de que su profesor les vea mascar esa goma que con tanto sabor revolvieron en su boca durente su corto recreo. Pero hay dos aspectos que no cambian. El intenso tráfico que registra Virxe da Cerca y las señoras esperando a su autobús con las verduras recién compradas en la praza de Abastos. Incluso podemos encontrar algún que otro pollo vivo que asoma su cabeza tras la caja, como sabiendo lo que va a venir después en la cocina de su dueña. Virxe da Cerca es el tránsito entre la zona vieja compostelana y el nuevo Ensanche. Allí asoman antiguos edificios como el de la Facultade de Xeografía e Historia o modernos alzamientos, como el del Banco Pastor al llegar a la praza de Galicia. redac.santiago@lavoz.com