M. CHEDA ANÁLISIS
28 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.CALLAN las alarmas de seguridad, se mueven con rapidez y emplean la fuerza. Así firman sus robos las bandas de kosovares que buscan en España el golpe que nunca podrían dar en su tierra, una región de la República Federal de Yugoslavia cuya renta per cápita difícilmente pueda caer más bajo. Son grupos peligrosos. La Guardia Civil les atribuye más de un centenar de atracos entre enero de 1998 y junio del año siguiente. Los asaltos a la joyería Alfonso, en Área Central, al concesionario de Mercedes y a la sede compostelana de Coca-Cola, todos perpetrados en los últimos once días, huelen a eso, a crimen organizado. La policía no lo oculta, si bien se afana en destacar lo que de excepcional tienen los tres casos. Pero lo cierto es que en el último quinquenio los grupos de delincuencia procedentes del Este ya han visitado en tres ocasiones la comarca de Santiago. En el 97, una banda de rumanos logró un botín de 49,5 millones de pesetas tras desvalijar varias naves industriales en concellos vecinos. A principios del 2000, repitió con éxito desigual: apenas un par de butrones al saco. Ahora los kosovares. En menos de dos semanas ya han conseguido quince kilos. La tranquilidad a la que llama la Comisaría de Santiago sí podrían avalarla las estadísticas de delincuencia. Pero ni con ésas. Delincuencia al alza Los índices de robos en la ciudad venían descendiendo entre un 20 y un 30% desde 1999. Hasta este año. Hasta este año en el que, durante el primer semestre, aumentaron en seis puntos porcentuales. El mando de la Policía Nacional en Compostela promete mejorar los resultados al cierre del ejercicio.