En el Hostal y el Araguaney se han hospedado ilustres visitantes de la ciudad Fue en los años 50 cuando el Hostal de los Reyes Católicos de Compostela abrió sus puertas totalmente remodelado después de haber sido un hospital. El edificio, mandado construir a finales del siglo XV por los reyes Isabel y Fernando, todavía tiene restos de lo que fue el antiguo hospicio. Los hasta ahora dos únicos hoteles de cinco estrellas de Santiago han alojado entre sus paredes a ilustres visitantes de la ciudad. Sus estancias no han pasado desapercibidas para los empleados.
27 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Dormir rodeado de curiosos objetos o pasear junto a legendarias piedras es posible en el Hostal de los Reyes Católicos. El edificio, que hasta hace cincuenta años sirvió como hospital, guarda todavía hoy entre sus muros curiosidades que para muchos compostelanos pasan inadvertidas. En uno de sus cuatro patios, podemos observar la antigua lápida que tapaba el depósito de las sanguijuelas. La inscripción destaca hoy con el lujo de los salones, que en otra época fueron dependencias sanitarias. Es el caso de la sala de lectura, donde estaba la botica. Cientos de peregrinos compraron allí sus medicinas para aliviar sus heridas. La puerta de la habitación de agonizantes, donde se cuidaban a los enfermos terminales, es hoy en día una sala de usos múltiples, donde los asistentes al curso de Música en Compostela han aprendido a mejorar sus técnicas de guitarra. Incluso se mantienen en los comedores reales las sillas diferenciadas para hombres y mujeres. Respaldo para ellos y banqueta para ellas. Ilustres personajes Tanto en el Hostal como en el Araguaney se han alojado importantes personajes del mundo de la política o la cultura. Desde los Reyes de España, que visitaron Santiago por última vez en 1999, hasta el líder de los Rolling Stones, el mítico Mick Jagger. Una anécdota curiosa fue la que protagonizó el controvertido cantante Prince en el hotel Araguaney. Quiso que las paredes de su habitación fuesen pintadas de negro y que los camareros no le superasen en estatura. Manías de artista. Los empleados de estos establecimientos deben tener grandes conocientos de protocolo. La visita de un ilustre personaje a su hotel debe ser totalmente placentera, pues de ello dependerá su vuelta.