Coches como elefantes

La Voz

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

A nueva normativa no pilla por sorpresa a los tres desguaces compostelanos

24 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

«Sé que me queda un año para cambiar todo esto, ya me lo han dicho varias veces los de la Xunta, que han pasado por aquí». Cuando se les pregunta en qué van a consistir esos cambios, todos apuntan hacia el suelo. «Ve esto», dice señalando la gravilla, «en menos de un año, todo cemento. Es lo que hay». No saben aún cuánto van a invertir, pero uno de ellos -que rechaza identificarse- ya apunta su solución: «Me voy al Polígono do Tambre, tengo un solar y allí montaré el negocio, porque en el que tengo no puedo hacer nada». En su caso, los coches llegaban hasta un camino vecinal «pero los de Medio Ambiente me obligaron a retirarlos». Entiende, como sus compañeros, el motivo por el que hay una nueva norma. En breve se transformarán en centros gestores de tratamiento de residuos, la nueva denominación que se dará a los desguaces. El objetivo es claro: evitar la proliferación de chatarra en estos cementerios sin un destino definido. «Aquí ya estamos haciendo todo lo que se recomienda», comenta el encargado de uno de ellos. Es decir, desde la separación de piezas hasta la extracción de líquidos contaminantes. «Sí, nos dará tiempo a realizar todo el cambio», comenta. ¿Financiación? «Por el momento nadie nos ha dichos nada, así que esto partirá de nuestros bolsillos». Más allá, un empleado comenta que el nuevo trabajo se irá adaptando progresivamente. Lo que no está definido es qué se hará con los montones de deshechos que no se pueden recuperar. La proliferación de materiales reciclables en los nuevos automóviles hace que los restos se limiten a coches de hace años. «Hay muchos nuevos; se aprovecha casi todo, aunque los declaran siniestro total a la primera», dice otro empleado. Dentro de un año, la imagen de estos desguaces cambiará de manera radical. Se estructurán en varios departamentos, desde la recepción hasta el almacenamiento. Los coches seguirán llegando muertos, pero ya no se apilarán como los huesos de los elefantes.