MONTE DO GOZO

La Voz

SANTIAGO

RUBÉN SANTAMARTA MI CALLE

21 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

«Señores, eso no es una calle, es la ONU, la avenida con mayor concentración de libros y fiestas por metro cuadrado». El anuncio es falso, pero valdría para vender perfectamente el macrocomplejo y multiuso que es Monte do Gozo, mi primera residencia, mis primeros amigos, mis primeros deslices y mis primeras decepciones. Lo conocí de excusión adolescente, y regresé años después sin ser demasiado consciente de estar en la nada, entre Santiago y el cielo, con una visión privilegiada de la ciudad cuando las nubes lo permiten. Allí aun retumban los ecos de mil peregrinos, como Antonio, ese que conocí cuando Santiago se helaba en diciembre y que venía desde Zaragoza para honrar la memoria de su padre. Monte do Gozo, sitio distinto, un hogar multiracial y políglota, que recibe desde los Rolling Stones a un mexicano despistado que confunde Compostela con Cádiz. Sé por experiencia que el que lo odia no vuelve, pero el que repite, lo hace varios años más. En sus cientos de camas guarda el secreto de noches en vela, de chuletas desesperadas para el próximo examen, y risas. Muchas risas. En el Gozo, como lo conocen sus vecinos, es raro que reine el silencio. Pero si falta, que nadie busque por la calle. Esto no es el barrio de nadie. redac.santiago@lavoz.com