El último tramo de la vía rápida de Ribeira dejó a Dodro mal comunicado

Uxía López Rodríguez
UXÍA LÓPEZ DODRO

SANTIAGO

ANXO ABALO

En Maselle, los autobuses tienen problemas para poder circular por una de las pistas próximas a la carretera El recién inaugurado último tramo de la vía rápida del Barbanza, que discurre por Dodro, alivió el tráfico de la carretera comarcal 550, quizás lo único positivo para los vecinos. La Xunta ideó una vía funcional para los conductores mientras que a Dodro, que puso los terrenos, lo dejó mal comunicado, con accesos deficitarios e incluso peligrosos. Las aldeas de Manselle y Castro centran algunas de las quejas de los vecinos que ahora, más que nunca, comprueban que tenían razón al rechazar el trazado.

09 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Los diez kilómetros y medio que conforman el último tramo de la vía rápida de Ribeira son muy «bonitos» de cara al conductor, «que pisa acelerador y ahorra minutos». Pero detrás está un municipio con varias aldeas afectadas a las que, desde un principio, se les impuso la carretera y, al fracasar sus protestas, sólo querían que no les perjudicara. Pero no fue así, según explican algunos vecinos después de un minucioso recorrido por el tramo recién inaugurado, por los accesos y pistas afectadas. En Castro un estrecho túnel por el que los vehículos pasan muy justos es el camino que les quedó a los vecinos para ir a la iglesia de San Xoán. Así, los habitantes dudan de si pasará un tractor para ir al monte. Los promotores de la vía rápida también proyectaron y construyeron un túnel similar, aunque más grande y ancho, en la aldea de Manselle donde el autobús escolar tiene serios problemas para circular por una de las pistas próxima a la citada carretera. Éste camino, cuya gravilla representa un peligro, es un claro ejemplo del mal estado en el que quedaron las pistas de Dodro. El túnel de Manselle está, además, encharcado de agua en pleno verano por lo que los vecinos se preguntan que pasará en invierno. En Imo, una de las entradas y salidas principales de la vía rápida coincide con un parque infantil y con la llamada curva de Serafín antes de la iglesia de San Julián de Laíño que, muy cerrada y de poca visibilidad, es un punto conflictivo para el tráfico. En las proximidades del templo de San Xoán, las obras de la nueva carretera acentuaron una subida de la vía local por la que circula a diario el transporte escolar y por la que acuden a pie los feligreses, «aínda que agora vai ser mellor vir en coche», apunta una mujer. Además, la zona es paso obligatorio para los lugares de Bustelo, Teaio y A Devesa.