«Cada uno es del sitio en el que aprende a amar»

La Voz

SANTIAGO

MARCOS S. PÉREZ EL CRONÓMETRO Juan Carlos Zamora, artista callejero

05 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Juan Carlos es colombiano. Llegó hace siete años a Santiago. Él dice que por casualidad, pero quién sabe lo que es coincidencia y lo que es destino. Era periodista en su país pero una mañana decidió cumplir su sueño adolescente de viajar a Europa. En Santiago ha vivido buenos y malos días y también los momentos más dulces; aquí conoció a la mujer de su vida y vio nacer a su única hija. Hoy pinta Compostela con sus ojos azul-mar. -¿Santiago te enamora? -Sí, me asombra. Voy perdiendo la capacidad de sorpresa, pero cada día descubro rincones maravillosos. Como dijo García Márquez, «parece hecha por una sola persona». -¿Cómo sientes la situación de Colombia? -Me duele. Me duele la pérdida de esperanza, que el miedo se adueñe de todo. Veo que a los colombianos, siempre muy fiesteros, cada vez les cuesta más sonreír. -¿Es muy distinta la luz colombiana y la de Compostela? -Muy distinta. Es una ciudad gris, melancólica, perfecta para la poesía y la contemplación. La luz es como los cuadros de Sorolla, de un hombre en una ventana y una mujer paseando bajo un paraguas. -¿Haces arte? -No considero arte mis dibujos de la Catedral o de Platerías, por ejemplo. Me siento más orgulloso de mis brujitas o de otras caricaturas. -¿Cuál es el rincón del centro histórico de Compostela que más te gusta? -Es injusto quedarse con uno. La plaza de la Quintana, la visión de la torre de la Berenguela rodeada por la niebla a las cinco de la mañana... -¿Podrías definir Santiago en tres o cuatro palabras, en un sentimiento? -Es un seductor laberinto de piedra, del que ya no quiero escapar y tampoco puedo.