La cruzada de Vanessa

La Voz

SANTIAGO

La fundación que preside una «niña de cristal» asturiana busca apoyos en Santiago El problema más grave de una persona normal es una insignificancia en comparación con las dificultades de Vanessa. Porque a Vanessa le duele vivir, pero no por ello deja de hacerlo. Tiene las inquietudes de una mujer de 19 años y el cuerpo de un bebé grande. Es lo que llaman una «niña de cristal», víctima para siempre de una extraña dolencia de la que se sabe poco. Con las ideas claras y sin lamentos, Vanessa y su madre luchan por la dignidad de otros niños enfermos desde una fundación que busca apoyo en Santiago.

11 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

NACHO MIRÁS SANTIAGO Alguien débil podría haber dejado a su hija enferma bajo la tutela de una institución y huir de su destino. Pero Margarita García es fuerte, ha sabido darle la vuelta a la tortilla y buscar, precisamente, en sus problemas, una razón para vivir. Ayer llegó a Santiago con su hija buscando apoyos para la fundación que lleva el nombre de su hija, Vanessa Jiménez, una entidad que ha nacido con la vocación de ayudar a niños enfermos crónicos que atraviesan una grave situación económica. Y a Margarita no le tiembla la voz cuando recuerda lo mal que lo pasaron ella y Vanessa cuando el padre de la pequeña se marchó, hace ahora once años. «Nadie me daba un trabajo, llegué a pedir por las puertas y a vender bolsas de basura», explica Margarita. En su desesperación, teniendo que hacer frente a unos cuidados médicos que llegan a las 120.000 pesetas al mes, le escribió a la esposa del presidente del Gobierno, Ana Botella. «Le pedí quince mil pesetas para comer y para poder pagar la luz; pero a cambio de eso me mandó un abrazo», explica. Toda la ayuda que encontró fue una orden para ingresar a su hija en un centro especial. «Era un colegio para niños con síndrome de Down y me negué», cuenta Margarita, que decidió entonces tomar las riendas para no volver a dejarlas nunca. Vanessa cobra una pensión de 40.000 pesetas al mes, pero eso es la tercera parte de lo que cuesta cada mes el tratamiento médico. Con este panorama, surgió la idea de la fundación, un espacio pensado para buscar soluciones a casos como el de esta familia y no para crear más problemas. Vanessa es la presidenta su madre la segunda de abordo. También se han embarcado en el reto de conseguir 500.000 firmas -tienen ya 450.000- para promover un proyecto de ley que se ocupe de los niños enfermos crónicos con situaciones económicas delicadas.