A RÚA DO VILAR

La Voz

SANTIAGO

LUIS CRISTOBO MI CALLE

01 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Fue el ombligo de Santiago, ciudad que nació en torno a la Catedral y creció con ella, pero hoy se ha convertido en una calle-museo, de paseo diurno invernal al abrigo de los soportales. Otra era, otro tiempo, el encanto de lo hondamente vivido y experimentando, cuando Gelmírez era virrey y pudo más la historia que el porvenir. Tal como éramos. Fue mi primer enclave santiagués. Enfrente estaba el oscuro bar Valencia y detrás, una claraboya que no abría. Vigilándolo todo, la patrona de la pensión. Alférez Provisional, rebautizada como Santiago del Estero, quedaba en el otro mundo. Volví en calidad de simple viandante a situarme aquí en otro tiempo y lugar, mi Aleph, cuando Eligio nos alentaba con tumbas, una mixtura de aguardiente y licor-café, mientras proyectábamos cambiar el mundo desde las ideas y la letra más o menos bien impresa. Para situarnos en tierra firme, el ritual remataba con un tiro en el Carballeira. Retorné cotidianamente al antiguo Café Español, reconvertido en sede de La Voz, y cuando ya era mi paisaje habitual, cuando el porvenir daba la espalda a la historia y el tiempo se hacía heraclitiano, un buen día me desperté en otro tiempo y lugar. Como un sueño. lcristobo.santiago@lavoz.com