Eternos puntos negros

La Voz

SANTIAGO

XOSÉ GARCÍA

Nuevos accidentes reabren el debate sobre la seguridad del tráfico La realidad sigue dando la razón a los vecinos que están hartos de llamar la atención ante el rosario de accidentes de tráfico que se producen en lo que se ha dado en llamar «puntos negros» de carretera. O Pino y Arzúa son dos ejemplos de situaciones denunciadas hasta la saciedad, pero en la que el asfalto y la velocidad se traducen a menudo en velatorio sin que se acabe de encontrar una solución.

23 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

REDACCIÓN SANTIAGO La curva de Arzúa donde falleció el pasado domingo un asturiano de 24 años al volante de su Opel Vectra está catalogada desde hace tiempo por Tráfico como «punto negro». Pero eso no ha servido para salvarle la vida. Los vecinos de esta zona, al igual que los Ponte Poñide, en el trayecto de la Nacional 634 que pasa por O Pino, están hartos de hacer escritos y de presentar alternativas a los problemas que presentan estas vías de comunicación. El trazado deficiente, combinado muchas veces con la velocidad inadecuada, son sinónimo de tragedia. Galanas Otros cuatro heridos del fin de semana dan cuenta de que la curva de Galanas, en Teo, sigue siendo peligrosa, aunque las obras realizadas en este tramo han conseguido rebajar el elevadísimo número de siniestros mortales que ocurrían casi todas las semanas. Además de la colocación de asfalto antideslizante y muros de protección que separen físicamente la carretera de las viviendas, los vecinos exigen que se tomen medidas serias para limitar la velocidad, incluidas las bandas sonoras o la presencia permanente de agentes de tráfico en las jornadas en las que la lluvia puede ser otro peligroso elemento para los conductores. Las cantidades que destinan Fomento y Política Territorial a eliminar «puntos negros» no parecen suficientes.