Las uñas de don Ramón

La Voz

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

Los compostelanos pagaron hasta 1.700 pesetas por cada pieza en la puja de San Lázaro La tradicional puja de las uñas de San Lázaro se mantiene, aunque cada año sufre un nuevo revés. Si en el 2000 fueron poco más de veinte las piezas que llegaron a la subasta, ayer no había más de quince uñas, unas pocas tiras de tocino, no más de diez trozos de cacheira, medio paquete de unto y dos riñones salados.

02 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

REDACCIÓN SANTIAGO Estos productos junto a los salados (lotes de uñas, tocino y cacheira salada) fueron entregados a modo de donativos en la iglesia de San Lázaro por los compostelanos a lo largo de los tres días de fiestas. La salañada se vendió en lote a razón de mil pesetas cada uno a primera hora de la mañana de ayer. Los más fieles a la tradición ya estaban a las siete de la mañana haciendo cola ante la sacristía para conseguir una de las dieciséis bolsas de uñas, tocino y cacheira salada. Después, casi a las doce, pese a la escasez de género, los compostelanos acudieron fieles a la cita con Ramón Taboada, un hombre de noventa años, que mantiene viva la tradición. Por las uñas se pagaron entre 1.200 y 1.700 pesetas; por el tocino, hasta ochocientas pesetas; y los trozos de cacheira superaron las mil pesetas. Precios a todas luces exagerados, que sólo se entienden por ser una forma de entregar un donativo a la iglesia. No faltó en la puja, los encargados de empujar las ofertas para conseguir una cantidad aceptable para la iglesia.