O ESPELLO
05 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.YA VIENEN los reyes, diría alguno ayer. De momento, los magos han traído un temporal y no de Oriente, de hecho, sino de cualquier otro lugar del mundo. También, entre sus agasajos, han traído mucho nerviosismo en la cabaña bovina y autonómica, y de rechazo, en el rebaño ciudadano. Sea como fuere, ayer, la anécdota estuvo en las dependencias de San Caetano. La plataforma en defensa de los ríos se plantó en la sede de Augas de Galicia y ejerció de rey Baltasar. En honor a tan distinguido rango, los ecologistas regalaron carbón a los responsables del organismo. En principio, podría parecer que se trata de un dulce agasajo propio de las fechas, pero en realidad es un broma crítica, amén de irónica. Lo del carbón se refiere al proyecto de las minicentrales en los ríos gallegos. LOS DENUNCIANTES sostienen que esta iniciativa daña los ecosistemas y la riqueza natural y turística de la Galicia rural. Por eso, como alternativa, proponen el aprovechamiento de otras energías. Durante los últimos meses, la plataforma se ha reunido todas las mañanas de los sábados en la plaza de Galicia. En lugar de llorar a los muertos como las madres de la plaza de Mayo, lloran a los ríos. Mientras, desde la Xunta se esgrimen argumentos tranquilizadores, según los cuales lo de las minicentrales, además de un proyecto moderno, tiene un coste un ambiental bajo. O sea, que nada de preocuparse porque todas estas cuestiones están bajo control y muy estudiadas. UNAS unas impresiones tan antagónicas y encontradas son las que llevan a situaciones tan hilarantes como la de ayer, en la que se regalaron tantas piezas de carbón como ríos hay afectados por los proyectos de minicentrales. De momento, sólo faltan por conocer algunos detalles. ¿El carbón era de verdad o de mentira? ¿Se comerían en la sede de Augas de Galicia todos los pedazitos?