O ESPELLO
29 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La empresa OPSA redactará el Plan Especial del Camino, que abarca el tramo municipal de la Ruta Jacobea y seis núcleos, entre ellos San Lázaro EL BUEN tiempo parece haber hecho, por fin, su aparición en Compostela. Pero los que sí no han dejado de aparecer por la capital gallega, ni con los peores aguaceros, son los turistas. PROVISTOS DE voluminosas mochilas, muchos se dejaron ver en el Obradoiro ayer al mediodía. Era la consecución de largas jornadas de caminata. Pero la tónica general era el buen humor entre unos peregrinos modernos cuyas motivaciones se alejan cada vez más de las religiosas. UN CLARO ejemplo del espíritu que lleva a los jóvenes a aprovechar el verano para conocer Compostela lo representan dos chicos cordobeses que llegaron ayer desde Hendaya. Sus bicicletas les han traído hasta Santiago aunque también se lo han tomado con calma. Carlos Ruiz, que repite la experiencia, dice que empezaron el camino ocho, pero sólo él y otro compañero llegaron rezagados del grupo. LA MAYORÍA de estos jóvenes turistas en Santiago se toman el camino con calma. Es lo que piensa Rosa de Castro, una joven de veinte años residente en Barcelona que asegura que se enfrentaron a la secular ruta peregrina «con tranquilidad y disfrutando del paisaje, deteniéndonos para admirar cosas como un río» o su arquitectura. TODOS COINCIDEN en la impresión que les causa la catedral en cuanto entran en el Obradoiro, al margen de la alegría cuando empiezan a vislumbrar ya el Monte do Gozo. Pero siempre hay quien prefiere disfrutarlo de otra manera que no dedicándose a contemplar la arquitectura de la plaza compostelana. Gustavo de Miguel, el otro joven de Córdoba, asegura que vienen para pasárselo bien. Su primer objetivo era llegar a Santiago y ahora lo que quieren es «hacer el París Dakar y pegarnos una ducha», como dice Carlos Ruiz. TODO TIPO de motivos y algunos hasta altruistas. Es el caso de ciento cincuenta jóvenes del colegio Nuestra Señora de las Maravillas, de la orden de Lasalle, que han convertido en una tradición el viaje a Santiago para celebrar el fin de curso para los alumnos de COU. Los monitores que les acompañan tendrán el detalle de donar íntegramente sus sueldos para una ONG.