«Guinea desborda ilusión»

La Voz

SANTIAGO

LA ENTREVISTA: José Francisco Couselo Esperón, docente del colegio santiagués La Salle No es fácil cambiar las comodidades del colegio La Salle, en la compostelana rúa de San Roque, por los calores, el hambre y los sufrimientos de Guinea Ecuatorial. Pero el hermano lasaliano José Francisco Couselo Esperón (Carracedo-Caldas, 1942) cree que vale la pena.

25 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El hermano José Francisco Couselo no es precisamente una persona a quien le guste acomodarse en un sofá y olvidarse de que, ahí fuera, hay otro mundo que sufre. Este miércoles partirá hacia Bata, capital de la provincia costera de Guinea Ecuatorial, para repetir una experiencia docente que no es fácil, pero sí agradecida. _De repente uno toma una decisión, lo deja todo y cambia San Roque por un lugar donde comer varias veces al día es un exceso... _Cambio de sitio, pero no de trabajo. Me voy a reemplazar por motivos de salud a uno de los profesores que prestan servicio en nuestro colegio de Bata. Pero haré lo mismo que aquí, enseñar. _Pero aquí las cosas son distintas, los niños tienen chándals de marca, zapatillas y vicios caros... _Está claro que allí hay menos medios, los chicos tienen menos recursos para llegar a la cultura, pero también más ilusión y más ganas que los de aquí. Unas cosas compensan a las otras. El principal inconveniente es que, después de los estudios, no hay las salidas que puede haber aquí; sólo existe una escuela de magisterio. _¿Aguantará mucho? _Todo el tiempo que pueda. Este curso, el siguiente, lo que venga. _¿Qué es lo que más necesitan los escolares de guinea Ecuatorial? _Si yo tuviera posibilidades, me llevaría algo de lo que sobra aquí en comida para que, por lo menos, los más pequeños comiesen algo una vez al día, porque hay quien no lo hace. Los mayores se van arreglando, dentro de lo que cabe. _Será muy duro... _No creo que sea una experiencia dura. No tienes las comodidades de aquí, por ejemplo en cuanto a comunicaciones. No hay periódicos, no hay radio, apenas hay televisión, pero se acostumbra uno a ver que puede prescindir de cosas importantes.