En los confines de la tierra

Maite Hermida Maceiras

RELATOS DE VERÁN

27 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuentan que hace mucho tiempo, en el más verde y recóndito paisaje que una sería capaz de imaginar, existía un hermoso palacio que alzaba su frente al mar más salvaje y violento. En los días de tempestad el mar mostraba su fuerza abrazando violentamente el lecho de rocas que, con el paso de los años, mostraban sus facciones desgastadas y pulidas.

El sonido del viento era lo único que se podía escuchar en las noches oscuras y gélidas del invierno. El palacio, majestuoso y vacío, no mostraba la suntuosidad de antaño. Los ágapes y fiestas que en él se habían celebrado dejaban paso al sonido del mar, el viento y las gaviotas, las cuales no dejaban de revolotear por sus desconchadas torres oteando el horizonte.

En las noches claras de primavera la luna ilumina sus gruesos y pálidos muros con una tenue y blanquecina luz que parece acariciar cada rincón de sus vetustas paredes. En su torre más alta se había instalado una especie de faro que iluminaba las noches oscuras de los navegantes.