El día que me quedé dormida

María Tizón

RELATOS DE VERÁN

Muchas de las cosas importantes que nos suceden en la vida ocurren por pura serendipia, es decir, se deben a una casualidad casi inexplicable, pero que da lugar al inicio de una cadena de sucesos fortuitos.

Y esto es exactamente lo que sucedió el día que me quedé dormida.El despertador tenía que haber sonado a las 7.05 de un 14 de Julio miércoles, pero no lo hizo, o tal vez sí.Nunca lo sabré. Lo que sí puedo decir es que yo no lo oí.

Tras haber pasado la noche en duermevela, comprobando cada poco tiempo qué hora era por miedo a quedarme dormida y perder el tren. Ese que sale a las 8.05 con dirección a Barcelona.

Ese tren que me iba a llevar a otra vida, donde me esperaban nuevas oportunidades, otras personas, tal vez fascinantes, pero sobre todo otro entorno en el que iba a poder volver a empezar.

Cuando desperté, el primer rayo de sol que entraba por la rendija superior de la persiana de mi habitación indicaba que ya era tarde, demasiado tarde.Aun así, salí de la cama de un salto, antes incluso de comprobar la hora, y sí, irremediablemente ese rayo de sol indicaba que el tren había salido sin mí. Imposible volver atrás y deshacer lo que ya ha sucedido.

Imposible también borrar esa sensación de absurdo que se tiene cuando demasiadas cosas dependen de un simple acto tan cotidiano y minúsculo como despertarse a una hora concreta.Y con esta sensación de derrota, de absurdo, de imposibilidad tangible, me dirijo a la estación.Tal vez al conductor le haya pasado lo mismo ? imposible - tal vez todos los despertadores se hayan quedado afónicos hoy - ridículo ? igual me devuelven el dinero ? hilarante. Aun así, voy.

Cuando llego a la estación, observo que la vida transcurre exactamente igual que si yo hubiera subido al tren. Ajena a todas mis esperanzas perdidas y al vacío infinito que se abre delante de mí. Me siento en un banco y cojo un periódico que alguien ha dejado olvidado. La inercia me lleva a la sección de anuncios por palabras y allí está mi destino: Global Galicia Nueva York busca redactores.

María Tizón. Profesora. A Coruña.