Del revés

Raquel Puente Carballo

RELATOS DE VERÁN

Raquel Puente Carballo. 44 años. Periodista

26 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Le gustaba ver los edificios boca abajo, como si estuvieran en equilibrio sobre el extremo del tejado, con el suelo por techo y las nubes como asfalto, así quedaban como suspendidos y flotando. Por esa manía suya se había ido quedando sin amigos y en el trabajo todos intentaban esquivarlo.

Ni siquiera su madre llegó a entender nunca esa obsesión, más aun cuando ella siempre explicaba que Mateo había nacido de pie, que lo primero que vieron de él no fue la cabeza, como en la mayoría de bebés, sino su piececito izquierdo.

Mateo siempre le daba la misma explicación: «¿No dicen todos que el mundo se ha vuelto loco, que todo está patas arriba? Pues así es como yo lo veo». Y por esa razón también sentía un especial menosprecio por las personas obsesionadas por el orden. ¿Cómo podían saber cuál era el sitio correcto para cada cosa en un mundo en el que dominaba el caos? Siempre que podía lo miraba todo boca abajo: de niño se colgaba del columpio por los pies en lugar de balancearse sentado como sus amigos, se tumbaba en la cama con la cabeza descolgada y alineaba los libros en el suelo para estudiar. Así es como se preparó para los exámenes de la facultad y así era la única forma que encontraba de relajarse.

Por eso no es de extrañar que el último suspiro lo exhalase contemplando el mundo del revés. Lo encontraron al día siguiente de su nombramiento como vicerrector colgado por los tobillos de una de las vigas del techo de la habitación. La nota de despedida también la escribió del revés, así que, al ver el texto ininteligible, todos pensaron que aquella dantesca escena era fruto de algún ajuste de cuentas de la mafia rusa, aunque estaba claro que se habían equivocado de persona.