Matando el futuro

Berto Pirata

RELATOS DE VERÁN

Berto Pirata. 46 años. Vigo. Fontanero

09 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Mahmud, con sus ocho años de vida y más de doscientos de sufrimiento, siempre jugaba con su cometa, a pesar de que su ciudad se encontraba bajo bombardeos constantes.

Él sabía que solo podía hacer volar su cometa después de comer, era la hora en que los aviones dejaban de echar esas cargas de la muerte que los mayores llamaban bombas.

De mañana y de noche se ocultaba en el refugio antiaéreo, un espacio de almas muertas, de tristezas amontonadas y de tensiones insoportables. Ya pasara mucho tiempo desde que se dejaran de oír risas en su ciudad.

Cuando hacía volar su cometa, solo miraba para ella, jamás lo hacía al suelo o al nivel de sus ojos, sabía que todo estaba destruido, edificios muertos, coches calcinados y charcos de sangre eran actores de un paisaje desolador.

Miraba al cielo, de un azul hermoso, con nubes de humo que se asemejaban a las de verdad, un silencio atronador que le rompía el alma y un mar de quejidos a su alrededor que él no escuchaba.

Todas las tardes hacía volar su cometa, soñaba, respiraba y enviaba un mensaje de paz a un mundo cada vez más odioso.

Hasta el día que alguien equivocó el horario de los bombardeos y la cometa voló hacia el infinito, abandonada de las manos de Mahmud, cuyo cuerpo estaba inerte entre los escombros.

Berto Pirata

46 años.

Vigo.

Fontanero.