Pontevedra / La voz

Con 246 vecinos censados en el 2020, A Canicouva es la parroquia más pequeña de Pontevedra y una de las más alejadas del centro urbano. En el lugar de Cacheiro, a unos 9,5 kilómetros de la ciudad, residen una treintena de familias. Desde ayer tienen un motivo más para sacar pecho -por si no fuera suficiente vivir en un entorno como este-: un nuevo centro social cuyo diseño lo convierten en uno de los más vanguardistas del municipio. Y hay competencia, pues el Concello ha cuidado mucho el diseño de este tipo de espacios de convivencia, desde el teleclub de Lérez al centro social de Santa María de Xeve, la casa verde de Tomeza o la reforma del antiguo mercado de Lourizán, por citar solo algunos ejemplos.

En el caso de Cacheiro, el Concello encargó el proyecto al estudio Garitaonaindia-Neira, que tuvo ante sí un reto con ciertas complicaciones, tal y como explican los propios arquitectos en la web especializada plataformaarquitectura.cl. Se trata de una de las páginas de Internet referentes para el sector, desde la que se organiza el concurso «Obra del Año», al que concurrió este centro social de Cacheiro.

«Un solar muy singular -detallan los arquitectos-, alargado, con 7 metros de anchura en su parte más ancha y con una pendiente ascendente hacia el norte de 2 metros. Como diría un maestro nuestro un solar de los bonitos».

En ese terreno, continúan los autores del proyecto, se ubicó «como si de una joyita se tratase» una pequeña pieza de apenas 135 metros cuadrados de superficie. Casi un cajón de granito tostado claro y acero. «Un leve movimiento hacia la carretera inferior posibilita su ubicación en el lugar, genera esa inestabilidad que le confiere el vuelo sobre la misma», explican.

El Concello invirtió algo más de 191.000 euros en la construcción, encargada a la firma Acevi. El alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores (BNG), visitó ayer la obra acompañado por los autores del proyecto por una buena representación vecinal. El regidor no ocultó que le sorprendió la solución planteada por los arquitectos, alabó el «excelente aproveitamento do terreo, case un sobrante» y aplaudió el resultado «atractivo, actual e perfecto para súa función de ser un espazo de convivencia e de xuntanza dos veciños».

En esos 135 metros útiles, el inmueble reúne todos los requisitos e un centro social: aseos, almacén, sala de reunión...

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Una «joyita» arquitectónica en el corazón de A Canicouva