El «Me too» por aquí no

Ninguna mujer será candidata a la alcaldía de Pontevedra, lo que supone un retroceso respecto a elecciones municipales anteriores y frente al movimiento feminista


Cuando echemos el cierre a este domingo de elecciones generales, aún a expensas de cuántas cábalas pudieran quedar pendientes, nos meteremos a partir del lunes en el siguiente sarao electoral mirando ya al 26 de mayo. Una cita, la de los comicios municipales, con la que realmente ya llevamos un tiempo enredados tanto partidos políticos como medios informativos, debido al solape de campañas y fechas electorales. De tal modo que esta semana hemos conocido el número de candidaturas presentadas en cada uno de los municipios de la provincia, que en la ciudad de Pontevedra alcanzan las nueve. Una cifra más propia de los ochenta pero que cabe entender a la luz de la dispersión de siglas que se producen a derecha e izquierda del espectro político.

Pero el conocimiento de las nueve listas que concurren al Concello ha dejado una conclusión mucho más preocupante: ninguna mujer encabeza candidatura alguna. No habrá opción, al menos inminente, de una alcaldesa en la capital de la provincia.

Retroceso inentendible

La ausencia de mujeres «alcaldables» entre todas las candidaturas para el ayuntamiento de Pontevedra resulta tan impropia como retrógrada si ponemos el dato en perspectiva y lo contrastamos con referentes locales.

No creo que nadie me discuta que la ciudad de Pontevedra ha demostrado en los dos últimos 8M una muy considerable capacidad de movilización. El movimiento feminista tiene un alto grado de implantación y de generar sensibilización en la sociedad. Con gran transversalidad como por ejemplo vienen haciendo mis colegas, as mulleres columnistas con el encuentro anual de periodistas que celebran desde 2018 reivindicando el feminismo y la igualdad desde y a través los medios de comunicación.

Es innegable: en Pontevedra las mujeres demandan un nivel de protagonismo cada vez mayor que no se reduce solo a conmemorar la fecha del Día Internacional. Pero su plasmación es lenta. La presencia de mujeres al frente de instituciones públicas en la ciudad, con responsabilidades incluso provinciales, evidenciaría que se van dando ciertos pasos para achicar la brecha. Carmela Silva, Maica Larriba, Estíbaliz Palma, Paula Yubero o Teresa Delgado son ejemplos del avance. Y al mismo tiempo también de la infrarrepresentación existente pese a que ellas dirijan Diputación, Subdelegación del Gobierno, la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía, la Jefatura Provincial de Tráfico o la Prisión Provincial de A Lama.

Contradicciones

El contraste de lo ocurrido con las listas de las generales que hoy se celebraban o con lo acontecido cuatro, doce o veinte años antes en comicios locales en esta urbe, acentúan más el aparente machismo con el que las direcciones de los partidos políticos han cercenado la posibilidad de que una mujer pueda ser elegida el próximo 26M para gobernar el Concello.

De entrada es chocante que ninguno de los principales partidos políticos que hoy competían por los siete escaños al Congreso de la nación que se elegían en esta provincia, haya querido confiar a una mujer la cabecera de sus listas al Ayuntamiento de Pontevedra. En comparación con lo que acaban de hacer en estos comicios legislativos PP, PSOE, Unidas-Podemos, En Marea, Ciudadanos y BNG quienes optaron por Ana Pastor, Olga Alonso, Yolanda Díaz, Iris Malvido, Beatriz García Pino y Carme da Silva, como sus respectivas primeras candidatas. Solo Vox se había desmarcado como dejamos escrito semanas atrás en esta misma página bajo el título Seis mujeres y un general.

Me imagino que muchas y muchos nos preguntamos: ¿mujeres para representarnos en Madrid, sí; pero para gobernar esta ciudad, no? La estupefacción se acrecienta si tiramos de la memoria. Hace cuatro años, en los anteriores comicios municipales, tres mujeres pugnaron por ser la primera mujer alcaldesa electa de Pontevedra. Fueron María Rey, María Biempica y Pilar Dopazo.

Y en anteriores elecciones hasta remontarnos a las primeras democráticas en 1979, fueron candidatas a la alcaldía, entre otras, Pilar Allegue, Teresa Pedrosa y Tere Casal, las tres que han tenido mayor notoriedad. De hecho Tere Casal fue la que más alto subió en la cadena de mando del Concello pues llegó a ser vicealcaldesa en sendos gobiernos de coalición BNG-PSOE entre 2003 y 2011.

Tenientes de alcalde

Por las posiciones asignadas a las mujeres candidatas en las listas de los principales partidos que pugnan por los 25 escaños del consistorio, su máxima aspiración será alcanzar la primera tenencia de alcaldía, es decir repetir el logro que ya obtuvo Tere Casal quien, por cierto, reaparece en estos comicios secundando a Luis Rei en la lista de Marea Pontevedra.

Del mismo modo sucede con las listas de BNG, PP, PSOE y Ciudadanos. En todas ellas, las segundas plazas son para mujeres que presumiblemente asumirían responsabilidades secundarias en hipotéticos gobiernos municipales. Como ya ocurrió antaño, Anabel Gulías (BNG) podría repetir en esa tarea. Como podría suceder con Pepa Pardo (PP), Gloria Blanco (PSOE) o María Rey (Ciudadanos).

Parece claro que el turno para alguna de entre todas ellas y cuantas más surjan, será a partir de 2023.

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