Cosas que no se explican

Serxio Barral Álvarez
Serxio Barral CRÓNICA

PONTEVEDRA CIUDAD

Lo que está sucediendo con la tramitación del presupuesto municipal para el próximo año resulta bastante inexplicable. Este cronista fue muy crítico, y lo sigue siendo, con el camino por el que optó el año pasado el gobierno local para aprobar la cuentas valiéndose de la ausencia por baja médica de un concejal de la oposición. También lo es con la escasa disposición que muestra el gobierno local para tener en cuenta al resto de los grupos a la hora de negociar para aceptar enmiendas o aportaciones de la oposición. No solo en el caso del presupuesto, sino en el día a día de la gestión municipal. Es algo que resulta inexplicable tratándose un gobierno que no cuenta con mayoría absoluta.

Pero de la situación que se vive en torno a la actual tramitación del presupuesto no se puede culpar en exclusiva al equipo que lidera el alcalde, Fernández Lores. No es el primer gobierno en la historia que está en minoría, y sin embargo sí se está produciendo un hecho inédito: que la oposición pacte para tratar de imponer un presupuesto al grupo de gobierna.

Se ha producido un pacto entre los grupos de la oposición para torpedear la acción de gobierno. Y es un pacto desde el momento en que todos apoyan enmiendas de todos, aunque no compartan el contenido. ¿O alguien puede justificar que el PP apoye en Pontevedra la propuesta de Marea para crear una renta social municipal que el mismo grupo cuestiona en A Coruña o Santiago?

Otra duda que se plantea es la del PSOE. Porque el portavoz municipal es Agustín Fernández, el mismo que se enfrenta a su dirección provincial y a la gestora nacional por el trato dispensado a Pedro Sánchez y por recular en el «no es no» a Rajoy para convertirlo en una abstención que dio como resultado que el PP renovase el Gobierno del Estado. El grupo municipal incluso exhibió en un pleno carteles en apoyo al «no es no». Por eso desde algunos sectores del partido socialista no se entiende sea el mismo Agustín Fernández el que ahora ha pactado con ese mismo Partido Popular (y con Marea y Ciudadanos) un intercambio de apoyos a enmiendas que parecen ideadas para erosionar al gobierno local.

Como tampoco se entiende fuera de Pontevedra que Marea vaya de la mano del PP para tumbar los presupuestos de un BNG que en otras ciudades dio la alcaldía a plataformas ciudadanas.