La intermodalidad perdida

Por su configuración actual, Pontevedra presenta las mejores condiciones para una conexión entre tren y autobús más sencilla y barata que en otras ciudades de Galicia


Pocas ciudades ofrecen como Pontevedra una proximidad física tan evidente como la que tienen las estaciones de ferrocarril y autobuses para articular una intermodalidad que, sin embargo, lleva muchos años resistiéndose. Resulta increíble que otras urbes gallegas enarbolen de modo más activo que Pontevedra la bandera reivindicativa de la intercomunicación entre estaciones cuando sus respectivas instalaciones se encuentran separadas entre sí por kilómetros, mientras en Pontevedra hablamos de apenas 200 metros entre una y otra.

Y como consecuencia de ello se establece una diferencia abismal: mientras en otros municipios de la comunidad hay que hablar de muchos millones de euros, en Pontevedra la conectividad entre ambas estaciones se resolvería con una partida presupuestaria muchísimo menor.

Después de varios años de silencio administrativo, hay recientes indicios que señalan un desbloqueo del proyecto para Pontevedra. La clave de ese desbloqueo radica en la disposición de 35 millones de euros que la Xunta de Galicia recibe de fondos de la Unión Europea para invertir hasta 2020 en la mejora de la intermodalidad entre transporte ferroviario y por carretera. Esa inyección de cuartos ha desatascado la mayoría de los proyectos que se habían planteado en las principales ciudades de la comunidad. Pero todas las planificaciones de antaño han sido sometidas a un severo adelgazamiento para ajustar las necesidades a las posibilidades financieras.

Ocurre que hace unos diez años se vivió una especie de fiebre de megaproyectos, a cada cual más ambicioso y caro, para construir estaciones intermodales de transportes que unificasen ferrocarril y autobuses. Asistimos entonces a una carrera loca de planes ambiciosos que dio lugar a la presentación de diseños firmados por arquitectos de tanto renombre y caché como Norman Foster -en el caso de Ourense- o de presupuestos faraónicos como el que proponía el ministro José Blanco para la capital de Galicia con un coste de 35 millones de euros.

Pero sin duda la idea más audaz fue aquella que postulaba volver a construir las estaciones de tren y autobuses, ya conectadas entre sí, soterrándolas bajo el solar que actualmente ocupan. Semejante obra se pretendía sufragar con una parte de las plusvalías que se suponía terminaría devengando la recalificación de los terrenos en los que siguen asentadas. Porque se pretendía que dejasen sitio a centros comerciales, locales de ocio, oficinas y hasta un hotel? ¿Lo recuerdan? Era en Pontevedra y fue una de las ideas más extravagantes que lanzó Telmo Martín en su programa electoral para intentar hacerse con la alcaldía de esta ciudad.

Irrealizable

Era un proyecto tan ambicioso como irrealizable, estimado en unos 50 millones de euros, pero que en la Pontevedra del 2009/2010 tuvo cierto predicamento gracias al empeño de su promotor. Telmo pretendió convencer al ministro, José Blanco. Ante las evasivas del lucense, Martín comenzó a predicar que con la llegada de Rajoy a La Moncloa, su proyecto se haría realidad. Sin embargo, Ana Pastor, al poco de tomar posesión del despacho de Fomento, ya se dio cuenta de que se trataba de un emprendimiento inasumible, máxime con la política de recortes que comenzó a aplicarse desde entonces.

Los recortes presupuestarios y la constatación de los despropósitos financieros que se habían cometido en materia de obras públicas (véanse por ejemplo los dos megaaparcamientos de los aeropuertos de Santiago y Vigo con plantas cerradas por falta de uso), han tamizado los proyectos, separando quimeras de necesidades realizables.

Y de este modo las futuras estaciones intermodales en Santiago, Vigo, Ourense y A Coruña se están reajustando en tamaño y cifras, según viene anunciando la Xunta. Se han inclinado por un modelo más factible consistente en construir estaciones de autobuses al lado de las respectivas terminales ferroviarias, lo que reduce presupuestos y reviste de sensatez la planificación. Así, en Vigo se consignarán 10 millones de euros, los mismos que para resolver la conectividad en A Coruña, mientras que en Santiago se precisarían 6 millones y algo menos de 4 para Ourense.

Solución más fácil

En el caso de Pontevedra, Ministerio de Fomento, ADIF y Xunta anunciaron después de una reunión celebrada en la Subdelegación del Gobierno -solo unos días antes del 20D- que esta ciudad sí entraría en esa planificación, según comunicaron Ana Pastor y la conselleira Ethel Vázquez. Se hace justicia, ya que «Pontevedra tiene una solución más fácil que otras ciudades gallegas», como admitió la ministra.

Ahora le tocará mover ficha a la Xunta, que deberá elegir la propuesta de estudio entre las siete firmas concurrentes, que a su vez orientará el proyecto constructivo. La pretensión es mejorar la conexión peatonal entre estaciones. Probablemente mediante algún sistema de pasarela rápida y cubierta (como la que une el Ifevi con el aeropuerto de Peinador) para que los viajeros que lleguen por ferrocarril a Pontevedra dispongan de un cómodo acceso a los autobuses de transporte urbano y, sobre todo, interurbano que operan desde esta ciudad. Una mejor y más sencilla conectividad constituirá un aliciente para el turista que opte por las Rías Baixas y elija viajar a través de Pontevedra para acudir a destinos como Sanxenxo.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
13 votos
Comentarios

La intermodalidad perdida