La crisis no perdona ni un céntimo

Chelo Lago

PONTEVEDRA CIUDAD

Una vecina de Pontevedra, Mercedes Varela, no salía de su asombro cuando abrió una notificación del Concello a través de la recaudación ejecutiva y multas, en la que se le avisaba de una deuda con la hacienda municipal de 3,17 euros y se le advertía de que si en diez días no pagaba, se iniciarían los trámites para conseguir su cobro, «incluso hasta el embargo de sus bienes si fuese necesario, con las costas y gastos».

La afectada y su familia no sabían si reír o llorar, toda vez que se trata de una deuda por el recibo del agua, que tienen domiciliado en una entidad bancaria. «Antes íbamos a pagar a la oficina, pero ya hace tiempo que no», comenta.

Mientras las deudas del fútbol crecen sin medida, a esta vecina le reclaman 3,17 euros, o mejor dicho, 3,32 euros que le enviaron en un segundo comunicado, dado que no había pagado en los diez días indicados y le aplicaron el consiguiente recargo.

Mercedes Varela dice que pagará, pero no sale de su asombro y explica que el Concello ya ha gastado más dinero en las notificaciones de lo que tiene que abonar. «Yo tengo las mañanas bastante complicadas porque tengo que preparar todo lo del negocio, y para arreglar el tema tengo que ir necesariamente por la mañana».

Comenta que hace tiempo abonó unos atrasos con una pequeña multa, cuando no tenía domiciliado el recibo, y que quedó todo al día, por lo que no entiende «a qué viene ahora esta multa». Además, insiste en que tiene establecido el pago por banco desde hace unos dos años, por lo que no se explica por qué no cargan la deuda en dicha cuenta. Entre risas y enfado, la afectada subraya que cada dos meses paga unos 132 euros de agua por su establecimiento hostelero.

Será que la tan nombrada crisis llegó fuerte a las arcas municipales.