Crónica | Unas Navidades diferentes La sala de comisiones es el centro de operaciones de una protesta en la que no falta una imagen de Ernesto Guevara y un libro de visitas con mensajes de aliento y esperanza
26 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?no de los seis sindicalistas que protagonizan el encierro navideño en el Concello de Pontevedra no tiene reparos en desvelar detalles de la estancia antes de la rueda de prensa de ayer. Asegura que la experiencia es «dura», aunque matiza que «necesaria». «Aquí no estamos mal, nos traen comida y tenemos calefacción en horario de funcionario, pero no es el sitio para pasar la Nochebuena». Tras comprobar que están recogidas las camas, abre la puerta del salón de plenos. El lugar que en otros mandatos ocupaban los papeles de los concejales sirve ahora para depositar sacos de dormir. La alfombra del suelo hace de colchón. Pero la vida del encierro y el centro de operaciones es la sala de comisiones. Por el camino, y ya desde las escaleras del consistorio, carteles con el lema «Por unha negociación xusta e digna» y recortes de prensa anuncian la protesta. Como en toda iniciativa que se precie, aquí también hay símbolos. La imagen de Korda que convirtió al Che en icono de la izquierda en el mundo cuelga de los casilleros de madera de los ediles. Para que el espíritu no decaiga, el sindicalista muestra el libro de ánimos y visitas del encierro, una agenda donde compañeros, familiares y amigos dejan mensajes de aliento y esperanza por si la cosa se prolonga más de la cuenta. Entre ellos, no faltan dibujos de niños. Tabletas de turrón y otros dulces y bebidas que sobraron de la cena de Nochebuena y la comida de Navidad se apilan en una mesa. Sobre la principal, una bandeja de cruasanes delata, poco antes de la una y media, que no se madrugó para desayunar.