Nichos de negocio

La apertura de un crematorio en A Reigosa atempera la carrera entre empresas y obliga a revisar proyectos para tranquilidad de los vecinos

El 17 de septiembre se inauguró en A Reigosa el primer crematorio de la comarca.
El 17 de septiembre se inauguró en A Reigosa el primer crematorio de la comarca.

La ley de la oferta y la demanda que rige en una economía como la española, viene a ser la que finalmente aquiete la loca carrera de los tanatorios y crematorios que hemos venido viviendo en Pontevedra durante los últimos años.

La libertad de mercado va a conseguir lo que las administraciones municipal y autonómica fueron incapaces. La competitividad ha refrenado aquella dinámica ya que ha obligado a los demás a hacer números. Y hechas las cuentas parece que no habría nicho de negocio suficiente -¡qué humorada!- para tantos.

Este asunto, como todos los de índole económica, no se puede analizar sin considerar las cifras del negocio funerario en Galicia que es, recordemos, la segunda comunidad autónoma donde más gente se muere cada año. De modo que lo mismo que corroe nuestra demografía también genera empleo y actividad económica. Hablamos de más de 250 millones de euros al año que se facturan en Galicia por servicios fúnebres y más de 500 empresas que trabajan entre las cuatro provincias.

Sin embargo, la provincia de Pontevedra y de modo particular, la capital y su comarca presentan la menor tasa de mortandad de Galicia, alrededor de un 8%. Entre la urbe pontevedresa y los concellos del área de influencia se contabilizaron 1077 fallecimientos durante el año 2014, según el Instituto Galego de Estadística. Si solo un tercio de los finados decidieron inclinarse por la incineración, se deduce que la demanda que se genera en Pontevedra no podría sostener la existencia de más crematorios.

Con esos números sobre la mesa, con la reciente apertura del crematorio que promovió Juan Perdiz (Funeraria San Marcos) en Ponte Caldelas, con la oferta ya preexistente en Vigo y Redondela; con un amplio elenco de tanatorios ya en servicio, y con el que están ejecutando Alianza y Pompas en calle Arzobispo Malvar (parcialmente condicionado por la «normativa Louro»); era previsible que la empresa nacional más importante del sector, Funespaña haya decidido replantearse su proyecto en San Mauro.

La reunión anunciada para el próximo miércoles entre concejales de los grupos de la oposición, directivos de esa firma y vecinos de la zona permite atisbar que Funespaña busca una salida y lo más barata posible para renunciar al emprendimiento que pretendía en el entorno de la principal necrópolis de la ciudad.

El gobierno local, al margen

Por cierto del gobierno municipal ni se sabe ni se le espera en ese encuentro promovido por Marea, al que se sumaron los demás grupos menos el BNG. El alcalde ha decidido desmarcarse, subirse al torreón y esperar lo que tenga que ofrecer Funespaña, pese a la manifiesta sensibilidad social que este asunto ha venido generando en Pontevedra. Seguramente sea una estrategia que obedezca a la previsible negociación que deberá seguir el Concello con la firma funeraria para una escapatoria honrosa, vía permuta u otra. Pero a los ojos de cientos de vecinos, dice poco del gobierno municipal.

Lo cierto es que después de cuatro años desquiciantes debido a la profusión de emprendimientos promovidos por grupos empresariales del sector funerario y que lograron levantar otros tantos focos de protestas vecinales que no se terminaron de sofocar con la normativa que alentó Antón Louro para restringir y distanciar esos asentamientos en terreno urbano, la salida del túnel vienes de manos del propio sector y como consecuencia del propio mercado.

«Lombos»: un «zasca» para la oposición

Las primeras asambleas vecinales celebradas están desactivado el discurso de la oposición sobre los «lombos». Aunque las argumentaciones de PSOE, PP, Marea y Ciudadanos parecen acordes con el sentir de muchos conductores y, particularmente, en lo tocante a las «rutas sanitarias» a la Residencia Montecelo, los asistentes (muy escasos, por cierto) a las reuniones celebradas en Mourente y Monteporreiro no refrendaron las tesis de la oposición sino que han pedido más lombos para apaciguar el tráfico rodado.

Seguramente la manera en que el gobierno municipal ha presentado el asunto (lombos sí, lombos no) resulta tendenciosamente equívoca. Pero la mínima concurrencia ha sido un factor que ha utilizado el BNG y desarma la capacidad de convocatoria de los demás grupos, incapaces de movilizar para neutralizar las maniobras de los nacionalistas. Hubo alguna reunión donde había más concejales del PP que representantes del barrio.

La consecuencia es que la oposición se está llevando un «zasca» en toda la boca mientras el gobierno municipal rentabiliza sendos resultados para atrincherarse en el «modelo de cidade» que solo Luis Bará y compañía han visto amenazado.

En este asunto, el tamaño sí que importa. Como reflejó un informe recién publicado en La Voz de Galicia, la altura de estos pasos de peatones sobreelevados es muy dispar; tienen medidas desproporcionadas y su regulación parece complicada ante la diferente reglamentación existente y según cómo se interprete.

Es una pena pero en Pontevedra este debate se ha torcido. Me temo que vamos a perder una excelente oportunidad para corregir excesos sin traicionar una política de mejora de la seguridad viaria cuyos resultados son incuestionables.

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