Jimmy, el gran promotor de los deportes de bar

A. Davila PONTEVEDRA / LA VOZ

POIO

Jaime Acuña, Jimmy, en un bar de Poio donde tiene una mesa de billar y un juego de dardos
Jaime Acuña, Jimmy, en un bar de Poio donde tiene una mesa de billar y un juego de dardos ADRIÁN BAÚLDE

Organizador de eventos de billar, dardos o futbolín, defiende el ocio compartido en tiempos de pantallas

19 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

A Jaime Acuña, aunque todo el mundo lo conoce como Jimmy, le brillan los ojos cuando habla de ocio. No del ocio abstracto, sino del de verdad: el que se vive entre amigos, en un bar, alrededor de un billar, un futbolín o una máquina de dardos. A sus 46 años, este vecino de Poio se ha convertido en una figura clave de ese universo que muchos dan por cotidiano, pero que él reivindica como un espacio de encuentro que no deberíamos perder. «Nuestro objetivo principal es dar ocio en este tiempo de trabajo, prisas y estrés», repite como un mantra, consciente de que ese rato de desconexión es hoy casi un lujo.

Jimmy es el responsable de RecreSport Pontevedra, la empresa que dirige desde 2014 y que abastece a más de 60 locales de la provincia de Pontevedra y parte de Ourense y A Coruña. En total, más de cien máquinas repartidas por Galicia para que cualquiera, sin importar edad o género, pueda disfrutar «de un rato divertido, solo o en compañía». Él insiste en que no se trata solo de jugar, sino de recuperar una forma de socializar que se está perdiendo. «Antes la gente quedaba para echar una partida; ahora cuesta más sacar a la gente de casa o de dejan las pantallas», lamenta.

Pero su labor va mucho más allá de instalar máquinas: Jimmy es el motor de un circuito competitivo que mueve a cientos de personas cada año. Organiza ligas y torneos locales, autonómicos y nacionales de dardos, billar y futbolín, los bien conocidos como deportes de bar. Tres disciplinas que comparten espíritu, aunque solo una, el billar, está reconocida oficialmente como deporte. Los dardos y el futbolín siguen sin el aval del Consejo Superior de Deportes, una burocracia que Jimmy conoce bien: él mismo intentó impulsar una federación gallega de dardos, sin éxito. «Falta una estructura detrás, pero la afición existe y es enorme», asegura.

Su implicación no es solo organizativa. También compite. Forma parte de la liga de billar y de la de dardos que él mismo organiza, y esa doble mirada, la de jugador y la gestor, le permite detectar mejoras y ajustar formatos. «Para saber cómo mejorar hay que jugar y hablar con el resto de los competidores», dice. Esa escucha activa es, según él, la clave para que el circuito crezca. Muchos jugadores le consultan dudas, le proponen cambios o simplemente le cuentan cómo viven la competición. Jimmy lo absorbe todo.

Su trayectoria empezó lejos de los focos. Tras trabajar como repartidor, camarero e incluso DJ, entró en una empresa familiar de recreativos, USA Pool, donde pasó más de una década. En 2014 tomó las riendas del negocio y lo transformó en RecreSport. Desde entonces ha consolidado acuerdos con marcas punteras como Billares Sam o Connection Darts, ha renovado maquinaria y ha profesionalizado la competición. «El cliente pedía calidad, y calidad es lo que intentamos dar», resume. Ese salto permitió que Pontevedra empezase a aparecer en el mapa nacional de estas disciplinas.

Los eventos que organiza mueven cifras que sorprenden a quien no conoce este mundo. En noviembre, su campeonato nacional de dardos electrónicos organizado en Lugo reunió a más de mil personas.

Más allá de los grandes eventos, a nivel provincial también hay mucho tela que cortar. La liga local de Pontevedra, con ocho equipos, otorga una plaza para el Nacional de Gandía, donde el ganador obtendrá la plaza para representar a España en el Mundial de Malasia. Todo con gastos pagados. Y aunque la tecnología permite competir online, la mayoría prefiere juntarse en el bar: la convivencia sigue siendo parte esencial del juego. «La gente quiere verse, comentar la jugada, picarse un poco… eso no lo da una pantalla», explica.

Un club de billar

El billar tiene también su propio ecosistema. Jimmy preside el club Rías Baixas, en Dena, donde entrenan desde niños hasta veteranos. Allí se forja cantera, se compite y se crea comunidad. «Es un vínculo deportivo muy guay», dice con naturalidad. El club se ha convertido en un pequeño refugio para quienes buscan mejorar, pero también para quienes simplemente quieren pasar un buen rato. Algunos chavales que empezaron casi por curiosidad hoy compiten a nivel autonómico.

Detrás de cada torneo hay una logística que pocos ven: reuniones, viajes, hoteles, pabellones, transporte de maquinaria. «Es la parte más sufrida», admite. Pero la experiencia acumulada ayuda, y cada año toca volver a empezar: ligas, clasificatorios, fases finales y el gran Torneo Nacional Tecnopool, que dirige desde hace una década y que incluso logró traer a A Toxa en 2021. En futbolín, aunque con menos tiempo, también impulsa torneos que dan acceso al Nacional que se celebra en Benidorm. La agenda, reconoce, «está llena todo el año».

Su próximo sueño es ambicioso: traer un campeonato nacional de dardos a Pontevedra. Viendo su trayectoria, no parece descabellado. Él lo tiene claro: «Pontevedra tiene nivel, tiene jugadores y tiene ambiente. Solo falta que nos dejen demostrarlo».

Jimmy habla de máquinas, de viajes y de torneos, sí, pero en realidad habla de algo más sencillo y profundo: de mantener vivo un tipo de ocio que une, que desconecta y que crea comunidad. «Es como un hobby de reunión», resume. Y quizá ahí esté la clave de por qué tantos lo consideran ya el gran promotor de los deportes de bar.