«El billete cantaba, pero nos lo colaron igual»

Responsables de negocios de Poio y Pontevedra a los que les pagaron con dinero falsificado explican el modus operandi de los delincuentes. «Aprovechan los momentos de apuro», dicen con impotencia


pontevedra / la voz

Trabajar un día tan señalado como el de Reyes, mientras miles de personas disfrutan abriendo regalos o degustando un buen roscón, es, de por sí, molesto. Si, encima, tras pasar una jornada tan especial como el 6 de enero dando el callo uno se entera de que le timaron, entonces, la cosa empeora bastante. Le sucedió a Aida, responsable de la panadería Acuña que está en A Barca (Poio). El día de Reyes, cuando hizo la caja, se dio cuenta de que uno de los billetes de 20 euros con el que les habían pagado era falso. No necesitó pasarlo por la máquina para detectarlo. «El billete cantaba, pero nos lo colaron igual», empieza diciendo. Luego, explica lo que se le vino a la cabeza en ese momento: «Pues te quedas fría y piensas que fueron unos cabrones, y que vaya por Dios...». Un disgusto idéntico al de Aida se lo llevaron en más negocios de Pontevedra y Poio en los últimos meses a cuenta de los billetes falsos.

En el Acuña de A Barca les colaron un billete falso de 20 euros el día de Reyes y otro de la misma cantidad un domingo. ¿Cómo lo hicieron, si las dependientas señalan que el papel falsificado «canta bastante» y encima en este negocio tienen máquina para verificar la autenticidad de los billetes? Lo explican desde la panadería: «Aprovechan los momentos de apuro, cuando está el local lleno y saben que no te puedes parar mucho. Vienen, te piden un cruasán o algo que cueste muy poco y tú le das el cambio rápido. Es cierto que no compruebas todos los billetes, y menos los de 20, porque estás en un momento de mucho apuro. Te lo dan doblado y te lo acaban colando».

 Para pagar la copa

Algo similar le ocurrió a Marta González, responsable de la cafetería y pub La Gramola, en Pontevedra. «Un día, haciendo la caja, vi que había un billete de 20 euros que tenía toda la pinta de ser falso. Se nota en el propio papel y también en las letras. Lo que pasa es que te lo meten en pleno follón de la noche y no te paras. Nosotros tenemos uno de esos rotuladores para verificar si es falso o no un billete. Lo usamos con los de 50 y 100 pero ya si tenemos que comprobar los de 20 sería una locura», indica.

Cuenta también Marta González, de La Gramola, hay bastante solidaridad entre los hosteleros pontevedreses y que en cuanto a alguien le cuelan un billete falso «todo el mundo da la voz de alerta para que andemos con mil ojos. Pero, aún así, en el barullo de la noche es normal que se te acabe colando. No te puedes parar a mirar cada billete», dice.

En la cafetería Urban, en Poio, también les colocaron un billete de veinte euros falso recientemente. «Mi jefe se dio cuenta cuando fue al estanco a buscar cambio y le dijeron que era falso. Se quedó sorprendido porque hasta entonces no lo había detectado. Así que no tiene ni idea de quién pudo dárselo», indica uno de los camareros del establecimiento.

La lista de negocios afectados por la proliferación de los billetes falsos es mucho más amplia. Y desde los distintos cuerpos policiales advierten de que no solo se intentan colar billetes de 20 falsos, sino también de 10 e incluso 5, dado que al tener menos valor en las tiendas o negocios de hostelería les prestan menos atención. De ahí que animen a mantenerse alerta en todo momento.

 «Ya nos pasó tres veces»

En ocasiones, los presuntos timadores usan otras tácticas. Lo contaban ayer desde un pequeño negocio de manicura ubicado en Rosalía de Castro, que la semana pasada tuvo que avisar a la policía para explicar lo que les estaba pasando. «A una compañera le vinieron varias veces las mismas personas intentando pagarle una cosa mínima con 50 euros. Ella presentía que se trataba de un timo y al final, como insistían tanto, llamó a la policía», indicaban desde el negocio. En otra ocasión anterior, los supuestos delincuentes lograron su propósito al montarles «un lío tremendo con un billete de 50».

Ante la proliferación de este tipo de situaciones, la Policía Local de Poio lanzó una advertencia este fin de semana. Y pidió a los comerciantes que se fijen en que muchos de estos billetes que les intentan colar «son de baixa calidade e relativamente fáciles de distinguir». Algunos incluso llevan escrito en letra pequeña que no son de curso legal.

El uso de billetes falsos, una estafa recurrente por los avances digitales

christian casares

La última aparición en Poio vuelve a levantar la alarma, sobre todo en la hostelería

Levántate temprano. Trabaja. Reúne al final de la jornada unos euros. Cobra satisfecho a fin de mes. O navega en Internet, haz click en una página china y compra el equivalente a treinta días de trabajo, de salario, en billetes falsos, al precio de poco más de un euro. Luego coge esos billetes y colócaselos a quien haya trabajado para ganárselos. Esto sucede a diario en las Rías Baixas. La última estafa la ha detectado este mismo fin de semana la Policía de Poio.

Otra vez se trata de una estafa burda, pero eficaz. Esta vez han sido billetes de los que se pueden adquirir por Internet a precios irrisorios, a cambio de un desembolso más que modesto. Son una imitación aceptable, salvo por el detalle que se advierte, sobre la misma, impreso en un borde del billete, que se trata de una imitación elaborada para su uso, generalmente, en grabaciones audiovisuales o para merchandising.

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