La Concejalía de la Mujer del Concello de Poio organiza un curso de cocina para hombres con el objetivo de que ayuden a sus mujeres en las tareas del hogar. En los fogones de la Casa Rosada, Alfredo Gándara, cocinero profesional, explica la primera lección: cómo preparar un papillot. En sus sillas, cuaderno en mano, los treinta y cinco alumnos tratan de resolver sus dudas sobre cuándo utilizar la salsa de soja o el tiempo de cocción de una pieza de buey. Abogados, mariscadores, farmacéuticos o electricistas; mayores y jóvenes, todos escuchan las palabras de Alfredo como si estuvieran asistiendo a una conferencia de geofísica. «Son muy buenos alumnos» asegura el maestro. «Como todo lo que escuchan es nuevo, son muy receptivos. A veces es más difícil enseñar a un ama de casa porque ya tiene sus recetas propias», añade Alfredo Gándara. Tres de sus discípulos más aventajados se han presentado voluntarios para animarse a cocinar el papillot. Cándido, comercial de una firma de vinos, ha tenido algunos problemas con los langostinos, pero ha conseguido «zafar». El sábado sin ir más lejos preparó la comida en casa, aunque es su mujer la que hace el trabajo diario de desayunos, almuerzos y cenas. «Hay que ir poco a poco» confiesa Alfredo Gándara. «Que cocinen al menos un día es ya un logro, y lo más importante es que ya no tienen excusa para no hacerlo». Además, Alfredo les enseña otra cosa elemental: a limpiar lo que ensucian. El curso ha tenido muy buena acogida. Es ya el tercero de este tipo que se hace en Poio, y la Concejalía de la Mujer ya tiene claro cual será el próximo: ahora toca aprender a planchar.