«Es reconfortante poder echar una mano. Te vas con satisfacción»

Los auxiliares de ayuda a domicilio juegan un papel fundamental en la pandemia


pontevedra / la voz

Ya hacían un trabajo importante antes de la pandemia del coronavirus, en colaboración con los servicios sociales de los ayuntamientos. Pero la situación de emergencia sanitaria obligó y obliga en la segunda ola a aumentar las horas de los servicios de ayuda en el hogar (SAF) para atender a mayores que viven solos o a personas con escasos recursos económicos aisladas tras dar positivo. Quienes se encargan de llevarles comida o medicamentos a sus casas son los auxiliares de ayuda a domicilio. La empresa Idades tiene adjudicado el servicio en Pontevedra, Marín, Bueu o Cambados, entre otros concellos. Con la pandemia necesitaron más personal por el aumento de horas.

Quien lo corrobora es Sandra Cabadas, trabajadora social y coordinadora del servicio en Idades. Comenta desde su guardia de domingo que el de los auxiliares es un trabajo «de día a día» y muchas veces «en la sombra». Al principio de la pandemia hicieron muchos servicios en Bueu, ayudando a mayores con la compra o bajando la basura.

Uno de los auxiliares que realizó ese cometido fue Emilio Moldes. Durante muchos años trabajó como fotógrafo y antes de que llegara el covid-19 estaba empezando otro proyecto. Pero se le presentó la oportunidad de echar una mano en la empresa de un amigo y no lo dudó. Previamente tuvo que formarse en covid, el uso de equipos de protección individual (EPI) y prevención de riesgos laborales. Después de estos meses, lo tiene claro: «Es reconfortante poder echar una mano a personas que lo necesitan en ese momento y te vas con una satisfacción». Hay riesgos, pero se intentan minimizar al máximo para evitar contagios.

Desde el pasado miércoles Emilio acude cada jornada a Marín para llevar comida a los inquilinos de tres pisos de un edificio de la localidad. «Esos chicos están confinados y eran usuarios del comedor social Sor Elvira. Ahora no pueden salir y les llevo la comida». Se hace de lunes a sábado, porque el comedor cierra el domingo. Emilio recuerda que en los momentos duros de la primera ola, cuando iba a domicilios de Bueu, casi más importante que la comida que les llevaba era el acompañamiento. «Había mucha soledad y, aunque yo siempre me quedo en la puerta y manteniendo las distancias, ese ratito de charla con ellos lo valoraban mucho». Hasta ahora, en el caso de los vecinos de Marín, que son originarios de Ghana, Emilio se desplazaba en coche, recogía los alimentos en el comedor social y los llevaba al edificio. No obstante, Sandra Cabadas señaló ayer que se va a cambiar el sistema y se les comprará la comida en un supermercado para que ellos cocinen lo que quieren.

La empresa Idades se creó hace doce años y además de la oficina de Pontevedra tiene sedes en otras localidades de la provincia -Cangas, Tomiño, Baiona, Mos y Cambados-, y en Paderne, en la provincia de A Coruña.

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