Aunque las fuentes consultadas están convencidas de que los robos en el Concello de Marín y en el edificio de los sindicatos de Pontevedra tuvieron autores distintos, lo cierto es que ambos sucesos mantienen algunos paralelismos. El más evidente y claro es el hecho de que se trata de inmuebles que ya no solo carece de sistemas de alarma, sino que no disponen de ningún tipo de vigilancia en horario nocturno.
El hecho de que la casa consistorial de Marín esté ubicada a escasa distancia de la sede de Aduanas asaltada semanas atrás, un suceso que aún no ha sido esclarecido, ha llevado a más de uno a sospechar que detrás de ambos robos está la misma mano. Además, incidieron en el hecho de que la sede de Aduanas, al igual que el Ayuntamiento, no disponía de seguridad alguna.
De igual modo, en los dos asaltos de la madrugada de ayer, los ladrones buscaron dinero en efectivo desdeñando cualquier otro posible botín, por muy valioso que pudiera parecer.
Hasta aquí parecen acabar las similitudes entre ambos suscesos. Y es que los desvalijadores del Concello de Marín, aparentemente, demostraron un cierto grado de profesionalidad, ya que apenas habrían causado destrozos e, incluso, tuvieron la pericia como para forzar dos cajas de caudales. «Tiene que ser alguien que, a la fuerza, conoce la distribución y situación de los edificios», era el comentario general.
En cuanto a los ladrones del edificio de los sindicatos y de la sede contigua de la CIG, estos parecieron comportarse como elefantes en una cacharrería dejando tras de sí todo un reguero de desperfectos y daños, principalmente, en puertas. De hecho, cabe la posibilidad de que los agentes de la policía científica que realizaron la inspección ocular en la sede del sindicato nacionalista hubiesen logrado aislar alguna huella dactilar, cuestión aparte es si la misma puede servir para identificar a los autores del robo.
Los ladrones del Concello de Marín se centraron en el servicio de recaudación