La falta de lluvias y pasto obliga a alimentar con paja al ganado estabulado en el monte
19 oct 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Envueltas en una nube de polvo, veintidós vacas se encargan de hacer de cortafuegos. Una experiencia piloto desarrollada por la Comunidade de Montes de Viascón, en Cotobade, las mantiene estabuladas en pleno monte, donde se alimentan de la vegetación que produce la propia superficie forestal. Al menos, antes era así.
«A estas alturas esto está sempre verde», confiesa Emilio Iglesias. Esto son cuarenta hectáreas de zona forestal. Pero la sequía las ha convertido en una zona de vegetación seca. A Iglesias, acostumbrado a que el ganado paste libremente como parte de un plan para evitar la proliferación de monte bajo no le cuesta demasiado que su comunidad de montes tenga que desembolsar unos dos mil euros al mes en alimentación para el ganado. Pero admite lo extraordinario de la situación de sequía a estas alturas del año.
«Agora vese así, pero non podemos dicir que sexa o normal. Temos que descargar dous camións de palla para alimentar ao gando cada mes dende agosto. A rendibilidade para nós é que se evitan os incendios gracias a que o gando mantén o monte limpo», explica Iglesias. Se puede apreciar a simple vista. Los montes que circundan las cuarenta hectáreas ardieron en el 2006. Los efectos son visibles aún hoy. Lo serían también bajo las pezuñas de las veintidós vacas de no ser porque estas han rumiado lo que solo unos kilómetros más allá se convierte en gasolina para los montes: pasto seco. La sequía que no permite que la hierba crezca en Viascón también está jugando una mala pasada a otras zonas del municipio.
En Tenorio llevan con problemas de abastecimiento de agua desde hace más de diez días. La lluvia que no cae sobre el monte tampoco nutre las acometidas vecinales. Se ha tenido que restringir el consumo durante las noches y las tardes a lo largo de los últimos diez días. La concienciación vecinal para un menor consumo ha permitido que la última noche ya no haya sido necesario aplicar cortes de ocho horas, como en días anteriores, aunque Jaime Godoy, presidente de la comunidad de aguas de Tenorio, no descarta que vuelva a haber situaciones de riesgo.
No llueve. Eso, en zonas altas como la parroquia de Valongo y la aldea de Covas, en Tenorio, significa que el agua tiene que llegar a bordo de motobombas. Mientras no haya precipitaciones será la única fórmula para que los depósitos se mantengan en niveles suficientes. Las vacas seguirán comiendo paja unas semanas más, hasta que la lluvia moje el polvo y permita que vuelva a nacer el pasto bajo sus pezuñas. De que no crezca lo suficiente como para convertirse en gasolina para el monte ya se encargan ellas.
Algunas zonas de Cotobade continúan siendo abastecidas con motobombas