Monstruos de las profundidades

RAMÓN CAPOTILLO PONTEVEDRA

BUEU

CAPOTILLO

Un circo exhibió ayer en Estribela focas de trescientos kilos, cocodrilos, tiburones y pingüinos Un pulpo gigante estrangula con sus poderosos tentáculos a una infeliz orca asesina. Una bestial anaconda está a punto de merendarse a un tigre de bengala ante la atónita mirada de un grupo de guerreros batutsis. Una exhuberante amazona de curvas generosas cabalga sobre un dentudo cocodrilo de cinco metros como si de un pony se tratase. Éstas y otras ilustraciones se reflejan en los carteles del Víctor David Show, un espectáculo acuático que este mes recorre por primera vez Galicia.

25 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Después de su estancia en la parroquia pontevedresa de Estribela, mañana se presentará en la localidad de Bueu este circo diferente en el que trabajan ochenta artistas italianos a las órdenes de Víctor Calvaruso, un ex-malabarista circense que hace diez años decidió montar una atracción distinta, junto a ocho familias de Pesaro. Ellos mismos cuidan cada día a unos animales que por sus determinadas características son mucho más delicados que los que habitualmente solemos ver en este tipo de espectáculos. Así, focas de trescientos kilos, tiburones, pulpos, cocodrilos, aves rapaces, pingüinos o anacondas entre otros, son parte de la troupe de este atípico circo, que promete sorpresas y espectáculo a raudales. Cuidados Dos veterinarios ingleses especializados en este tipo de animales se encargan de vigilarlos diariamente. Y, en lo que se refiere a su manutención, Víctor Calvaruso explica que los alimentos los conservan en un vagón congelador desde donde los adquieren. Estas circunstancias motivan que este show sea algo más caro que otros circos. «Hay que pensar que tenemos grandes acuarios, donde el agua tiene que ser de mar y estar a una determinada temperatura dependiendo de cada especie», añade el promotor. Además de estos animales acuáticos, esta atracción exhibirá también ejemplares de aves rapaces, entre ellas búhos de grandes dimensiones, águilas, halcones y buitres. Precisamente, estas aves son las preferidas del público, según cuenta el propietario, además, claro está, de la enorme foca y el simpático pingüino. Viaje por escuelas Entre toda esta gran familia circense sólo hay dos niños. Para solventar los problemas de escolarización que plantea las giras del espectáculo por toda Europa, los dos pequeños asisten a la escuela pública de cada ciudad en donde se encuentren, ya que los circos con menos de seis menores no están obligados a disponer de maestro. En la localidad de Bueu, el circo abrirá en sesiones de siete de la tarde y nueve de la noche. Además de la exhibición de animales, están programadas en una segunda parte del circo varias actuaciones de malabarismo y acrobacias.