La plaza de O Calvario acogió ayer el homenaje a los antiguos artesanos de la teja que soportaron unas condiciones muy duras para sacar adelante a sus familias
13 oct 2010 . Actualizado a las 12:32 h.Los cabaqueiros recuperaron ayer su protagonismo en O Rosal. Centenares de personas contemplaron a estos artesanos volver a hacer tejas con sus manos. El olor a barro impregnó la plaza de O Calvario. Una quincena de vecinos entre los que aún pervive este viejo oficio volvieron a dar forma al barro de la misma forma que hace más de medio siglo.
El Ayuntamiento de O Rosal les rinde un homenaje todos los años durante las fiestas del Pilar. Ahora es solo una tarde la que se ponen con sus antiguos utensilios de trabajo para mostrar este oficio ya perdido, pero que hasta la década de los años 60 fue su trabajo diario durante meses, una forma muy dura de ganarse la vida.
Trabajaban de sol a sol lejos de sus casas, recorriendo la península entera en cuadrillas y soportando unas condiciones cercanas a la esclavitud.
Su trabajo era especialmente duro en verano, porque realizaban su actividad al aire libre soportando unas temperaturas extremas.
Idioma propio
Los cabaqueiros tuvieron que inventarse un idioma propio para poder comunicarse entre sí, como una forma de protegerse de los patrones. Ahora esa jerga es una de las mayores riquezas del patrimonio inmaterial de la comarca.
La cabaqueira o telleira era el lugar al que los artesanos de O rosal y también de la parroquia guardesa de Salcidos iban a trabajar durante largos meses en la fabricación de cabacas. La comarca de O Baixo Miño aportó mucha mano de obra en un momento en el que la fabricación de tejas no se había industrializado. Transportaban el barro en carretillas y le daban cortes con cuchillo para deshacerlo y suavizarlo.
La profesión desapareció a finales de los años sesenta pero el Concello de O Rosal asumió el compromiso de recordar aquel duro oficio que dio fama al nombre de la localidad a cientos de kilómetros de distancia. Lo hace cada 12 de octubre, junto al monumento de la plaza de O Rosal que recuerda a los cabaqueiros.