Palpar, sentir y entender a Faílde

Cándida Andaluz redac.ourense@lavoz.es

BARRO

Algún esfuerzo ha supuesto montar una exposición de las características de la de Antonio Faílde en el vestíbulo del auditorio, pero su comisario, Mani Moretón, ha sabido -no sin algún que otro quebradero de cabeza- adecuar el continente al contenido. Faílde, 100 anos presenta cuatro espacios que dividen la muestra con el objetivo de estructurar su obra según su temática y también su materia prima. Maternidades en granito, grupos escultóricos en mármoles blancos, trabajos en barro cocido y tallas de madera conforman el universo Faílde en el auditorio municipal. Un todo que concentra el trabajo del que muchos escultores ourensanos consideran «el maestro». Pocas veces se ve a tanta gente en la inauguración de un exposición en la capital ourensana y pocas veces la clase cultural acude masivamente. Faílde reunió cien años después de su nacimiento a artistas de la talla de Arturo Baltar, Alexandro, Acisclo Manzano, Manuel Buciños, Xosé Cid, Baldomero Moreiras o Virxilio, y otros muchos. Pero en el auditorio hubo otros protagonistas. Y es que la obra de Antón Faílde se puede tocar, sentir y palpar. Las esculturas se desnudan ante las manos de los visitantes tanto que ayer un colectivo de invidentes de la capital pudo descubrir por primera vez la obra del escultor ourensano. «Se prohíbe no tocar» sería la consigna principal de una exposición que seguramente hará historia en la ciudad al igual que lo hizo su protagonista. Faílde 100 anos acaba de iniciar su andadura, ahora los ourensanos están obligados a descubrir o redescubrir al maestro.