Contra la niebla, oreja de cerdo

La Voz

BARRO

SIMÓN BALVÍS

La asociación vecinal Sartaxas de Xuño repartió el domingo en Porto do Son 150 kilogramos de este plato El cielo se nubló pero esta circunstancia no impidió, en absoluto, que cerca de unas quinientas personas se acercasen ayer hasta el merendero de A Coviña, en la parroquia sonense de Xuño, para degustar unos 150 kilos de oreja de cerdo y unas cien empanadas con cuatro rellenos diferentes. Y esto fue sólo el primer plato, ya que la mayoría de los asistentes se desplegó por los pinares próximos para saborear, «a golpe» de parrilla, churrasco de cerdo y de ternera.

18 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

SARA ARES PORTO DO SON. Corresponsal Los habitantes de la comarca leonesa del Bierzo han hecho famoso, más allá de sus parajes, el botillo, un producto elaborado principalmente con huesecillos de cerdo. Los gallegos son también especialistas en aprovechar hasta el último pellejo de este animal. Para muestra, la tradición gastronómica instaurada por un colectivo vecinal de la parroquia de Xuño, en la villa de Porto do Son, en torno al órgano auditivo porcino. En un fresco pinar situado a un tiro de piedra de la playa en la que desemboca el río Sieira, se desarrolló ayer desde las once de la mañana hasta bien entrada la tarde la quinta edición de la Festa da Orella. La exaltación está promovida por la asociación Sartaxas con el objeto de recaudar fondos para las fiestas patronales de Santa Mariña de Xuño, que caen por los días 18, 19 y 20 de julio. Unos festejos cuyo presupuesto ronda los dos millones de pesetas (12.020 euros). Cuando las agujas del reloj anunciaban la proximidad de las tres de la tarde, quedaban por servir menos de treinta kilos del alimento protagonista de la jornada y, al otro lado de los improvisados mostradores de madera, muchas bocas con ganas de seguir engullendo. Treinta kilogramos de oreja de cerdo cocida: ésa fue exactamente la cantidad que sobró en la pasada edición. Al ritmo de música discotequera, los fieles a la cita con Xuño degustaron, además, empanadas de carne, atún, bacalao y berberecho. Una docena de miembros de la organización, que contó con el apoyo del Concello y de la comunidad de montes local, se encargó de que a los comensales no les faltase de nada. Pepe Vila, uno de los directivos de Sartaxas, agradeció a los gerentes de un chiringuito instalado en las inmediaciones que les permitiese disfrutar de la electricidad. Lástima que este año los beneficios sean probablemente menores debido a los gastos efectuados; entre otros, las cazuelas de barro que regalaron con cada ración.