La creación de la sala busca fomentar responsabilidades de los presos El éxito de la medida llevará a A Lama a crear espacios con idéntico esquema organizativo
24 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.No todo es igual detrás de las paredes de las cárceles. Hay tantas historias dentro como perfiles de reclusos. Y en un grupo de más de mil quinientos presos los hay de todo tipo. El Centro Penitenciario de A Lama puso en marcha en el 2006 un módulo de intervención convivencial con el objetivo de fomentar la responsabilidad de los reclusos que participan en el programa. Se trata de una iniciativa pionera en la prisión, que busca adecuar el comportamiento de los internos a los patrones de conducta social en libertad. Los números parecen revelar que hay recorrido para la iniciativa. Cuando arrancó, el 1 de julio del año pasado, la experiencia piloto se puso en marcha con 72 reclusos. Ahora son ya 98 los internos que participan, un 36% más. El objetivo de la dirección de la cárcel cuando se creó la unidad era disponer de un espacio que posibilitase el tratamiento de cada interno en sentido amplio, con la planificación de actividades adecuadas a cada uno de ellos. Se pone un requisito básico a todos aquellos que optan a entrar: voluntariedad y aceptación de las normas. Piedra angular El respeto por los demás es la piedra angular del módulo de convivencia, por lo que los internos deben estar dispuestos a asumir responsabilidades en tareas comunitarias. Para ello es necesaria una característica básica. Según explican desde la dirección de la prisión, la implicación personal para apostar por un clima de convivencia es crucial. Al cerrar el año, con un tercio más de internos que cuando se inició la medida, sólo seis meses antes, el balance es a todas luces, según el centro penitenciario, «muy positivo». De hecho, desde la dirección ya se está estudiando la posibilidad de trasladar la experiencia a otros módulos. Hay dos fórmulas para integrarse en la experiencia. Una a través de la petición expresa del recluso, o a través de la propuesta del equipo que gestiona el módulo de convivencia. Actualmente trabajan en la iniciativa un equipo de profesionales de tratamiento, un jurista, una psicóloga, un educador, un jefe de servicios, un trabajador social y un grupo de funcionarios. Todos ellos trazan diagnósticos para ver si los reclusos pasan los criterios de admisión, que son básicamente que el interno haya participado en otros programas encaminados a la reinserción, que presente un buen comportamiento o que se hayan interesado por los programas libres de drogas dentro de la prisión. Una vez pasado el filtro, el equipo de profesionales hará una evaluación semanal. La estructura de trabajo se hace a través de la coordinación por parte de un portavoz y un secretario para los siete grupos actualmente en marcha, cada uno de los cuales dispone de un responsable. Entre las actividades que desempeñan los internos figuran los talleres de marquetería, actividades deportivas dentro del módulo y en el polideportivo de la prisión, utilización de la sala de lectura, el aula de informática y proyecciones de cine durante los fines de semana.