El «premio» es formar parte de la historia del bar

EVA MEJUTO PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Bárbara Carrillo, dueña junto a su marido Raúl Besada del conocido Bar Premio en la calle Peregrina, número 29, de Pontevedra.
Bárbara Carrillo, dueña junto a su marido Raúl Besada del conocido Bar Premio en la calle Peregrina, número 29, de Pontevedra. Ramón Leiro

El Bar Premio, propiedad de Bárbara Carrillo y Raúl Besada desde hace 12 años, recrea el ambiente de un furancho o de una bodega a través de un estilo industrial en contraste con sus tapas y platos tradicionales

25 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El Bar Premio es propiedad de Bárbara Carrillo y su marido, Raúl Besada, desde hace 12 años. En la familia de Bárbara hay mucha tradición hostelera, así que para ella surgió de manera orgánica abrir su propio bar familiar. «En mi familia un porcentaje muy elevado de miembros se dedican a la hostelería. Mis abuelos tenían el Bar Carrillo, mis padres son los que tienen el bar Hipopotamus, y mis tíos tienen el Don José, por lo que esto surgió solo», asegura Carrillo.

El local tiene 50 años aproximadamente. Pasó de ser un espacio para un grupo musical a estar un tiempo cerrado, y en su última etapa antes de pasar a manos de este matrimonio, fue un mesón asador. Bárbara y Raúl decidieron mantener el nombre original «premio», porque les parecía importante mantener su historia intacta. «Era un bar con tanta historia que lo más adecuado era seguir manteniéndolo, seguir formando parte de esa historia y no iniciar algo distinto, sino ser algo que la gente pudiese identificar», explica su dueña.

En el momento en el que se hicieron con el local, invirtieron en una reforma integral. «Desde la cocina a mesas o suelo, hubo que arreglar muchas cosas. Queríamos darle otro rollo. Era un mesón de piedra, con madera oscura y poca luz. Nosotros intentamos darle un rollo más industrial, precisamente para dar la sensación de cuando entras en una bodega», confiesa Bárbara. Solamente decidieron conservar las mesas altas que tienen colocadas en el centro del local, que anteriormente formaban parte de la barra del mesón. La transformación y remodelación del local tuvo una muy buena acogida por parte de los clientes.

«El planteamiento consistía en intentar recrear el ambiente que hay en un Furancho», constata Bárbara Carrillo. A la hora de abrir el local esperaban crear un ambiente cómodo, donde los clientes se pudiesen sentir como en casa. Un «momento de relajación total», junto a un personal que ofreciese un trato cercano. «Es un trato de tú a tú, conocemos nombres y apellidos y te preguntamos por tu nieto», dice Carrillo. Buscan que los clientes repitan en el Premio gracias a las personas que atienden el local. Las encargadas de consolidar un ambiente acogedor para los clientes. Además, que el bar se encuentre en un lugar escondido propicia la curiosidad y transmite sensación de intimidad. «Si te digo la verdad, cuando empezamos nos pareció un hándicap, no está a pie de calle, y mucha gente no te ve. Y lo que no se ve no existe», cree Bárbara. No obstante, «fue muy curioso que con el paso de los meses, la gente llegaba porque se lo habían recomendado. Algo muy guay», piensa la propietaria. El encanto del lugar, también es saber cómo encontrarlo.

Lo que más triunfa del Bar Premio es la tapa de tortilla. Preparan tortillas clásicas, pero también variedades como la de «queso de Arzúa con cebolla caramelizada, que a la gente que viene de fuera le fascina», cuenta Bárbara. Por otro lado, los calamares o la carne richada también son típicos del local.

En función de la franja horaria, acuden diferentes tipos de clientelas al céntrico bar. Por la mañana, la media de edad suele estar en un rango de entre 60 o 70 años. Mientras que por las tardes la media está sobre los 40, aunque muchos grupos de jóvenes deciden reunirse en este bar, sobre todo el fin de semana. «Es que como abrimos tantas horas, la horquilla es muy amplia, así que tenemos un poco de todo», comenta Carrillo.

La certificación de Tripadvisor

Hace una semana recibieron una certificación de Tripadvisor por ser uno de los sitios mejor valorados por los turistas entre el 10% del mundo. «Nos sorprendió mogollón, nunca lo habíamos visto como algo tan importante, nos llegó la notificación y fue muy guay». La dueña confiesa que ha sido un reconocimiento muy satisfactorio para ella y su marido. Dentro de los clientes que reciben, se incluyen muchos peregrinos. «Estamos en camino de paso, y los peregrinos son muy de dejar reseñas, nos mencionan mucho», cuenta. Para Bárbara Carrillo la parte más satisfactoria de la hostelería es «cuando leemos las reseñas o los comentarios del trato maravilloso» que reciben de sus clientes en el Bar Premio.

La hostelera concluye diciendo que «siempre vamos a estar agradecidos a todas las personas que pasan por aquí y hacen que el trabajo merezca la pena».