Elio Quiroga: «'El viente de la tierra' es un homenaje a mi lado berciano»

Alfredo López Penide
L. Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Tato Goncalves

La novela fue galardonada con el Premio Vallirana de Novela Histórica 2024

07 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La última novela, galardonada con el Premio Vallirana de Novela Histórica 2024, del cineasta y escritor Elio Quiroga tiene su origen en su propio ADN. A fin de cuentas, «digamos que tengo la sangre mezclada, soy mitad canario, de un pueblito que se llama San Mateo, y mitad, berciano. Vivíamos en Canarias y cada dos añitos nos llevaba mi padre al Bierzo de vacaciones de verano. Y ahí siempre hacíamos una excursión a las Medulas. Él era de Corullón. Desde pequeño ese paisaje tan increíble se me quedó grabado», remarca al hablar de El vientre de la tierra, una novela que considera es «un homenaje a mi lado berciano».

—Siendo una novela histórica, ¿qué aborda?

—Básicamente, es la historia de unos personajes que intento que sean muy humanos en el marco histórico de la conquista romana de la zona del Bierzo cercana a Galicia y también de lo que llamaban asturicántabra, que más o menos ocurre hace dos mil años, en la época de Octavio Augusto, el emperador de Roma en aquel momento. Cuento la historia de cómo se vivía en las proximidades de las Médula y cómo la gente de aquella zona, a la que se le llamaba en general astures y que vivían en castros, decidió trabajar para la metrópolis, para Roma y obtener oro para ellos a cambio básicamente de tener paz y que no les masacraran. Parto de la teoría de que el conocimiento de sacar oro de la tierra es un conocimiento ancestral que tenían los habitantes de la zona y que se lo se lo pasan a los romanos para sobrevivir. Es una historia de supervivencia.

—La novela recibió el Premio Vallirana, ¿qué sintió?

—Fue superbonito. Es en un pueblo que está a unos pocos kilómetros de Barcelona. Fue en la tercera edición —la celebrada en el 2024— con la idea de fomentar la novela histórica, que es un género que siempre funciona muy bien. Es un premio a la vez muy riguroso y muy bueno.

—La publicación de la novela prácticamente ha coincidido con el rodaje de Winnipeg, ¿no?

—Sí. Hemos terminado la película hace aproximadamente tres meses. Esta es una historia real de un barco que se llamaba así, Winnipeg. Era un pequeño paquebote que en 1939 llevó a 2.500 refugiados y refugiadas españolas desde la costa francesa, donde habían ido a refugiarse escapando de la Guerra Civil, a Chile, porque lo fletó el poeta Pablo Neruda, que en aquel momento era cónsul para la inmigración de la República Chilena. Se cuenta la historia de ese viaje a través de los ojos de una niña de 6 años que se llama Julia y su padre. Básicamente, esa es la historia. Totalmente real y realista.

—Al margen de estos proyectos, ¿tiene algún otro?

—Curiosamente estamos terminando la preparación de una película nueva que seguramente rodaremos en mayo o junio en Gran Canaria. Es una película de terror y en eso estamos ahora. Estamos con las etapas iniciales de preparar la producción, los primeros pasos. Así que tenemos un año entretenido.

—¿Y tiene título la película?

—Todavía no. No puedo decir el título. Estamos barajando dos o tres e imagínate que, de repente, lo cambien a última hora...