Entre el 28M y el 23J se han originado reajustes de gobierno, relevos de cargos y hasta la rocambolesca «operación Diputación», en medio de las investiduras de alcaldes
18 jun 2023 . Actualizado a las 05:00 h.Como un castillo de naipes que fácilmente se derrumba. Así pinta la actualidad política en estos días tan agitados. Ya no solo es la efervescencia, de la que escribía hace una semana, desencadenada por la convocatoria anticipada de elecciones generales para el 23J. Una cita que se ha cruzado en el camino que ahora deberían protagonizar las negociaciones posteriores a las municipales del 28M. Sin embargo, esto se ha desmadrado.
Ya podemos hablar de un seísmo principal y sus réplicas que han originado reajustes de gobierno —como el acaecido en la Xunta—, significativos relevos en puestos preeminentes de varias instituciones y hasta la rocambolesca operación Diputación de la que el Partido Popular de la provincia de Pontevedra no podrá sentirse orgulloso. Aunque por lo que parece, tampoco avergonzado.
Meneo de cargos
Entre los políticos reclutados para las candidaturas al Congreso y al Senado y los llamados a cubrir plazas vacantes en diversos estratos de la Administración pública, han sido removidos dos conselleiros, el portavoz parlamentario y los delegados territoriales de la Xunta en Pontevedra y Vigo, entre otros. También lo serán el delegado de la Zona Franca de Vigo y la presidenta en funciones de la Diputación.
De modo que por activa o por pasiva, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, acometió una primera crisis de gobierno aprovechando que Alberto Núñez Feijoo requirió a Francisco Conde y a Rosa Quintana para las listas del 23J. Y de paso ha relevado a Luis López y Marta Fernández-Tapias al frente de las delegaciones territoriales de la Xunta en Pontevedra y Vigo, para colocar en el primer caso a Agustín Reguera, ya exalcalde de Soutomaior, al que corresponderá un papel de interlocución sobre todo con los pequeños concellos.
En una coordenada de supervivencia hay que inscribir que tanto David Regades como Carmela Silva encabecen las listas del PSOE por Pontevedra al Congreso y al Senado, garantizándose un escaño y sueldo para los próximos 4 años, a la espera de lo que pase con Pedro Sánchez.
Sesiones de investidura
No podemos descuidar que ayer sábado 17 de junio, se materializaron las sesiones de investidura de alcaldes y alcaldesas en casi todos los concellos de Galicia —salvo las excepciones informadas ya por La Voz de Galicia en el Barbanza y otros concellos ourensanos—.
En la provincia de Pontevedra no tuvimos sobresaltos devenidos de recuentos pendientes o recursos al escrutinio como aquellos. Se ha seguido un guion predecible salvo en algún caso donde terceros tenían opción de hipotecar acuerdos. Y el desenlace, como en Cambados o Redondela, ha sido el predecible, con acuerdos multipartitos de cuya estabilidad futura cabe dudar.
En general, en los municipios donde el PP fue lista más votada, pero con mayoría insuficiente, el acuerdo fraguado hace dos semanas entre las cúpulas de PSOE y BNG, garantizaba investiduras sin sobresaltos. Como ha ocurrido en Pontevedra, Vilagarcía, Barro, Bueu, Caldas o Cuntis, entre los concellos de nuestra zona.
El PSOE tiene ante sí una disyuntiva como consecuencia de los resultados de hace tres semanas, que propician un enfoque diferente de las negociaciones en municipios donde puede o no formar parte de gobiernos liderados por regidores del Bloque. Definámoslo como la propagación de la tesis Santiago. Es decir, no entrar en el gabinete de la nacionalista Goretti Sanmartín que deberá negociar con los socialistas los asuntos de envergadura debido a la insuficiencia numérica de su grupo en la capital gallega.
Por tanto, lo mismo que podría pasar en Pontevedra, donde Iván Puentes ya ha venido dando síntomas de que podría imitar a sus colegas compostelanos y dejar a Fernández Lores gobernar en minoría (9 de 25 concejales) obligándole a negociar todo en lugar de gobernar «a capricho» como en los últimos 24 años.
El planteamiento de Iván Puentes viene a ser: «Si no entro a gobernar con Lores, evito contaminarme con dislates como Reina Victoria, marco diferencias y les obligo a negociar los temas más importantes del mandato, desde los presupuestos hasta los proyectos viarios pasando por las obras y los contratos de servicios por resolver». En suma, estaría en una posición permanente de fuerza frente al BNG y con el PP esperándole. Si el portavoz socialista quiere enfatizar diferencias y marcar otro estilo con relación a predecesores como Tino Fernández que terminó fagocitado por la propaganda del Concello, tiene un camino a seguir: desde la oposición.
Pero para evitar el desaliento entre los suyos, tendrá que pagar un precio; garantizarles que aquellos que lo precisen queden colocados, ya mediante las dedicaciones que les correspondan, ya a través de situarles en otros puestos, en la Diputación o en el Parlamento de Galicia.
El trampolín
El PP tendrá en este mandato en la Diputación, con la potencia que da un presupuesto anual de más de 187 millones de euros, la palanca de convertirse en un contrapoder en ciudades como Pontevedra y Vigo a través de los respectivos vicepresidentes. Tanto política como publicitariamente hablando.
De modo que tanto Marta Fernández-Tapias frente a Abel Caballero en Vigo, como sobre todo Rafa Domínguez contra Miguel Anxo Fernández Lores en Pontevedra, podrán disponer de cuartos y de protagonismo para fortalecer una imagen de alternativa pensando ya en las elecciones municipales de 2027. La guerra está servida.