Recuerdos del turismo de pandemia

alex g.f. / M.g. PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Agasallo, situada en la plaza de la Peregrina de Pontevedra, es una de las tiendas de souvenirs de la ciudad
Agasallo, situada en la plaza de la Peregrina de Pontevedra, es una de las tiendas de souvenirs de la ciudad Pablo Fariña

Los efectos del coronavirus se hacen notar en las tiendas de suvenires

21 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«La pandemia nos afectó muchísimo. Realmente yo tuve la tienda, digamos la mitad, completamente parada. Menos mal que tengo una parte de venta de otros productos, porque la mitad de la tienda la tuvimos parada durante un año y medio. Así que, toda esta situación ha sido muy dura», cuenta Félix Arial, dependiente de la tienda Happy de suvenires y regalos, situada en la calle Real.

Llevamos conviviendo con el coronavirus casi un año y medio. La pandemia nos ha cambiado la vida, pero hay sectores de la economía que se han visto más afectados que otros por culpa de los cierres y las restricciones. Es el caso de la hostelería y el comercio local, dentro del cual se encuentran las tiendas de venta de recuerdos turísticos.

Las tiendas de suvenires dependen ampliamente de los visitantes. Y por este motivo las restricciones de movilidad han sido muy malas para la economía de estos pequeños negocios locales que intentan sobrevivir en medio de esta crisis sanitaria. Este año gracias a las vacunas, el turismo pudo reactivar su actividad, aunque con precauciones y de forma paulatina. Así, los dueños y dependientes de las tiendas de recuerdos de Pontevedra cuentan que aunque el verano no está siendo para echar cohetes, poco a poco las ventas van mejorando.

Una de las tiendas de recuerdos de Pontevedra es Happy Recuerdos y Souvenirs, aquí Félix cuenta cómo las restricciones en la hostelería han perjudicado a sus ventas. «Realmente adaptarnos a la pandemia fue muy duro. Porque no vendí demasiado. Cerraron a la hostelería y yo en esta calle dependo sobre todo de que la gente baje un poco a los bares. Verdaderamente llegamos a estar con la soga al cuello», explica este comerciante.

En la misma línea se pronuncia Karina, una de las dueñas de Agasallo, la tienda de artesanía gallega que se encuentra en plena Praza da Peregrina. Cuenta que como consecuencia de la pandemia tuvieron «cero ventas» durante un tiempo. «Tuvimos que cerrar al principio, y como la tienda está enfocada al turismo y no había gente de fuera tuvimos cero ventas», relata Karina. Y añade, «Después nos metimos en el comercio online, y así empezamos a vender algo. Pero sobre todo vendimos a nivel local».

Los imanes, lo más vendido

Este año la cosa parece que mejora para las tiendas de recuerdos de la ciudad del Lérez: «Sí que hay más gente este año. Sobre todo hay turismo nacional. Del extranjero no hay mucho la verdad», reflexiona Karina. Félix, por otro lado, dice que aunque «este año hay más gente, lo que pasa es que está más en plan ahorro. La gente no compra muchas cosas y por eso vendemos sobre todo cosas pequeñitas».

Karina coincide con Félix, y explica que la gente se inclina más por los imanes a la hora de escoger un recuerdo de su visita. «Sobre todo vendemos imanes, que es lo más barato. A lo más caro no van, porque se nota que no hay dinero» explica la dueña de Agasallo.

En cuanto a lo que les depara el futuro a estas tiendas de suvenires, Félix es optimista: «Yo tengo una luz de esperanza en el sentido de que el año que viene también es Xacobeo, y por lo menos, habrá un poco más de turismo». Él cuenta que en Happy aprovecharán todo lo que se pueda porque «cuando acabe septiembre me parece que va a ser otra vez duro. Volveremos a tener otra época difícil».