Amparo García: «En el linfedema hay que tener mucho cuidado con la integridad de la piel»

Cristina Barral Diéguez
cristina barral PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

La fisioterapeuta Amparo García Alfaro, que trabaja en el Chuvi y ofrece una charla sobre cómo tratar el linfedema
La fisioterapeuta Amparo García Alfaro, que trabaja en el Chuvi y ofrece una charla sobre cómo tratar el linfedema A.G.

La fisioterapeuta del Chuvi ha visto pacientes con 7 centímetros de diferencia entre un brazo y otro

01 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La Asociación de Diagnosticad@s de Cancro de Mama e Xinecolóxico (Adicam) programa un año más, a pesar del covid, su Mes do Linfedema. Una cita que incluye charlas y talleres sobre esta patología asociada a muchos cánceres de mama. La fisioterapeuta del Chuvi y coordinadora de servicio, Amparo García Alfaro (Albacete, 1967), ofrece este lunes (18 horas) la primera conferencia junto a la médica Mónica Romo. El aforo en el salón de actos del Concello de Cangas es limitado, pero todo el programa se puede seguir por el Facebook Live de Adicam.

-El linfedema es una acumulación de líquido en el tejido...

-Sí, en el tejido subcutáneo porque hay un mal funcionamiento de todo lo que es la circulación de la linfa a nivel del organismo. Afecta a pacientes que han tenido la intervención quirúrgica, la linfadenectomía, con la extirpación de los ganglios linfáticos de la axila o de la ingle, si la intervención es ginecológica. Como la intervención es a nivel de ganglios esa zona queda con un déficit en lo que es la circulación de la linfa. Hay veces que aumenta el miembro, sea el brazo, una mano o una pierna.

-A día de hoy no tiene cura, pero sí hay tratamientos. ¿En qué consisten?

-Es algo crónico. En primer lugar intentamos prevenirlo y cuando aparece hay un tratamiento tanto de fisioterapia como a nivel facultativo con una prenda ortopédica de compresión. Si hay infección el médico también receta antibióticos para controlar ese aumento. Normalmente es una celulitis lo que suele aparecer en el miembro. Es un trabajo conjunto. El fisioterapeuta hace el tratamiento del linfedema y la doctora, la parte más médica de hacer el seguimiento cada seis meses. Pauta el tratamiento y si crece se mete a la paciente dentro de la unidad de linfedema y queda con la prioridad que requiere, si urgente o normal.

-¿Cómo se combate?

-Es una combinación de cosas. Para qué sirve la fisioterapia, que siempre se asocia a movilidad. Pero no solo hay que recuperar la movilidad de ese miembro, sino también su funcionamiento y disminuir el edema cuando existe. La educación sanitaria también es importante en cuanto a qué actividades puedes hacer y en cuáles hay que tener cuidado. También hay que cuidar la alimentación y procurar no aumentar de peso porque hay muchos estudios que asocian la obesidad con el linfedema. Nuestro protocolo son 15 días de tratamiento.

-¿Cómo son esas sesiones de fisioterapia diarias?

-Va a estar 15 días en sesiones de hora y media. Son 45 minutos de masaje especial, el drenaje linfático. Luego una máquina de presoterapia y luego un masaje. Al final estamos mucho rato con el paciente y tenemos tiempo para hacer esa educación sanitaria que es tan importante.

-¿Qué puede ocurrir en los casos más graves de linfedema?

-La movilidad queda reducida porque hay veces que aumenta muchísimo de tamaño. Te pongo un ejemplo, hemos tenido pacientes con 7 o más centímetros de diferencia entre un miembro y otro, un antebrazo o un codo, medidos con cinta métrica. Eso significa mucho más peso y el hombro sufre. A eso se le suman otras patologías previas como tendinitis o artrosis de hombro.

-¿Qué errores se suelen cometer en el día a día?

-Una cosa en la que insistimos mucho es que tengan mucho cuidado con la integridad de la piel, que cualquier lesión por mínima que sea, una quemadura cocinando o un padrastro por ejemplo, eso lo tienen que desinfectar mucho porque puede entrar una infección. Que usen guantes y que modifiquen cosas, que no las dejen de hacer porque tenemos pacientes de 30-40 años, y sobre todo que no cojan pesos.