Alivios, ayudas y errores

Mañana conoceremos cierto alivio de las restricciones. Pero urge no errar más en la desescalada y mantener ayudas a los sectores más afectados por la pandemia


La manifiesta reducción de las curvas, tanto de contagios como de hospitalizaciones, el descenso de la tasa de incidencia, junto con el avance ­-ciertamente, muy lento- del plan de vacunación, alientan la esperanza de que vamos camino de contener y derrotar esta tercera ola.

Los datos vigentes en el momento de redactar este artículo, señalan que en el área sanitaria de Pontevedra-O Salnés ya hay menos de 2.000 infectados. La mayoría, aislados en sus domicilios. Solo un centenar, hospitalizados entre Montecelo, Quirón Domínguez y Salnés. De entre ellos, 20 ingresados en UCI. Sin duda, los casos más preocupantes. Lo que conduce a recordar y no olvidar que, desde el inicio de la pandemia, ya son 138 los fallecidos en esta zona sanitaria.

Con estos números aún no se ha ganado nada, pero cabe pensar que se reconduce la situación. Y dado que lo que ocurre aquí es el común denominador en el resto de Galicia, cabe esperar algún alivio en las restricciones que mañana lunes se valorarán.

Algún alivio

Subrayo «algún alivio» porque de la estimación que realicen comité clínico asesor y gobierno gallego solo deberemos aguardar ciertas rebajas. Las declaraciones previas tanto del presidente Núñez Feijoo como del conselleiro García Comesaña, reiteran que debe acometerse «una desescalada gradual». Insisten que hasta mayo, no recuperaremos cierta normalidad. El cambio de discurso de las autoridades es la consecuencia de la suma de errores cometidos en desescaladas anteriores. Particularmente dolorosos cuando bajo la bandera de «salvemos la Navidad», lo que hicimos todos fue meternos de cabeza en esta tercera mortífera ola.

Cada vez que ha habido que elegir entre salud y economía, se han cometido torpezas que han costado vidas humanas, empresas y puestos de trabajo. Ahora ya damos por amortizados el entroido, la Semana Santa y, probablemente, todas las fiestas, romerías y demás que tengamos por delante hasta principios del verano. Y después… ya veremos.

Tiempo de ayudas

Finalmente resulta decepcionante que no cundiera un acuerdo entre Xunta, Diputaciones y FEGAMP para crear una bolsa de ayudas económicas directas. Este disenso solo se entiende como consecuencia directa de las diferentes estrategias políticas.

La aportación de un 1% del presupuesto, aprobada por unanimidad por Diputación de Pontevedra para ayudas a hostelería y otros, que se canalizará a través de los concellos, era manifiestamente mejorable, como escribimos hace una semana. Finalmente, se agregará a la partida inicial de 1,6 millones de euros, otra de seis millones que se deduce del Plan Concellos, Liña 1, en refuerzo.

No obstante, sigo pensando que el minifundismo en esta materia, es enemigo de la eficacia. La Xunta va por su lado con el aporte de 75 millones para auxilio a los diversos sectores; la Diputación y los concellos, por el suyo, para encauzar esas ayudas finalistas. Todo esto genera dispersión de esfuerzos y confusión entre los destinatarios.

Aciertos y errores

Aguardo que la Xunta de Galicia y asociaciones de hosteleros, como Hoempo, tomen en consideración aplicar aquí el novedoso sistema de control que el gobierno regional de Castilla La Mancha y establecimientos de esa comunidad emplean desde el viernes. Con un código QR que cada cliente se descarga y una App en la que los negocios de hostelería se dan de alta, la autoridad sanitaria puede monitorizar a quienes acudieron a un establecimiento en caso de que aparezca algún positivo.

Otro acierto corroborado esta semana, es el despliegue de los test de saliva anti-covid, a través de la red capilar de farmacias de la provincia. Con una respuesta excepcional, tanto de los profesionales farmacéuticos pontevedreses, como de la población en general. El experimento será exportado, de inmediato a las otras tres provincias gallegas.

En el cómputo negativo, la semana nos ha dejado el papelón de unos cuantos alumnos de la Escuela Naval, en una demostración de insensatez que colisiona con el excelente papel de las Fuerzas Armadas, en general, en esta pandemia. Ensalzaba días atrás, el protagonismo que actualmente tiene la Brilat en labores de rastreo de contactos y positivos. En contraste, avergüenza el mal comportamiento de alumnos de la Escuela, pillados de jarana por la villa, en días consecutivos, saltándose las restricciones. Cabe aguardar que el expediente anunciado por la dirección del centro castrense, vaya en serio, que no sea un paripé. No entenderíamos lo contrario entre quienes deciden hacer carrera como servidores públicos.

Un último apunte: el aterrizaje de Luis López, como nuevo delegado de la Xunta en Pontevedra confirma un par de cosas. La primera: Rueda y Feijoo siguen eligiendo perfiles poco destacados para un cargo público que tiene más de funcionario que de representante político. La segunda: la renuncia de Luisa Piñeiro, la dignifica. Mientras ejerce su derecho de recurrir ante la Audiencia Provincial.

Ya veremos si confirma la condena o la revoca. De momento, la exalcaldesa de Moraña se retira a boxes para intentar que su honor sea restituido por los tribunales. Y su argumentación, en descargo, apuntará a la Diputación, es decir, a Rafael Louzán y su gente, según lo adelantado por la interesada a través de sus redes sociales.

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