«Ás medusas mellor non tocalas»

Cemma y las cofradías alertan de la arribada de ejemplares a las Rías Baixas


pontevedra / la voz

De gran tamaño y peso, con un color tirando a blanco intenso y con un diseño que recuerda a la explosión de una bomba atómica, la constante arribada de medusas de la especie Rhizostoma pulmo ha puesto en alerta a las cofradías pontevedresas. Es un flujo continuo que no cesa y que ha sorprendido a las gentes del mar y a los biólogos de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma), que no recuerdan ver ni tantas ni en estas fechas en las aguas tanto exteriores como interiores de las Rías Baixas. En Pontevedra, abundan estos días en la franja de mar entre Ons y Onza y la entrada marcada por los cabos de Udra y Cabicastro. Las cofradías de pescadores de Sanxenxo, Bueu y Raxó confirman su aparición en un número inusualmente elevado y las formas bulbosas con tentáculos han sido objeto de curiosidad en puntos tan interiores como la desembocadura del Lérez en As Corbaceiras, en plena ciudad de Pontevedra. Según indicaron desde Cemma, es un fenómeno que está ocurriendo también en la ría de Arousa, donde se han avistado uno o más ejemplares en O Grove, Carril y Ribeira.

No está claro el porqué de la afluencia a las Rías Baixas -quizás porque el agua estuvo más caliente de lo habitual-, pero los biólogos de Cemma recuerdan que es necesario ser prudentes. «Todos os días recibimos avisos destas medusas nas praias, e o noso consello é que mellor non tocalas nunca». Estas medusas pueden parecer estar muertas, pero su capacidad para soltar veneno permanece intacta mucho tiempo. «Son capaces de atravesar os guantes finos, e aínda que se usen guantes grosos hai que recordar que non se toquen a cara despois». La razón es que el veneno que suelta esta especie puede producir una reacción alérgica y ante la duda de si uno lo es o no, es más adecuado evitar riesgos.

Los marineros se encuentran estas medusas atrapadas en sus aparejos de pesca. Aquí hay que extremar la prudencia para evitar que pase cómo le ocurrió a uno que tuvo que acabar en el centro de salud de Baltar porque al sacarla de la red, un pedazo le tocó un ojo. «Sentí un dolor fortísimo», relata el afectado, que tuvo que ser tratado con antibióticos. Un marinero de Marín señaló que vio una «enorme» a la altura de Aguete durante la noche. «Al principio pensé que era un plástico y cuando vi que era una medusa me extrañó muchísimo ver una tan grande». En Bueu, el patrón mayor, Xosé Manuel Rosas, indicó que los barcos que faenan a la entrada de la ría se las encuentran con frecuencia estos días. El patrón mayor de Raxó, Iago Tomé, avistó una en aguas tan interiores como Os Praceres.

Por su parte, en la ría de Arousa, el sector tiene la percepción de que hay menos que en las aguas pontevedresas, y aunque en O Grove les restan importancia a su aparición, admiten que hay días que llegan a quitar de los aparejos cuatro o cinco ejemplares de media.

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