Los 150 trabajadores de Trèves se van al paro «cando todo ía ben»

Tenían carga de trabajo, pero la crisis del coronavirus les aboca a otro ERTE


pontevedra / la voz

Si hay un adjetivo que pueda ponérsele a la plantilla de Trèves, una firma auxiliar de la automoción ubicada en el polígono de O Campiño, es el de luchadora. Sus 150 trabajadores llevan más de diez años, desde el inicio de la crisis económica, conviviendo con continuos expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE) y lo hacen convencidos de que es mejor irse al paro en determinadas ocasiones, aunque eso conlleve mucho sufrimiento personal, que el hecho de que se ejecuten despidos. A principios del 2020, una vez más, y tal y como cuentan desde el comité de empresa, se volvió a acordar que a lo largo del ejercicio podría haber algunos días de ERTE.

Pero había mucho optimismo. ¿Por qué? Citroën, el principal cliente, iba a aumentar pedidos y se empezaba a trabajar bastante para otras marcas. Así que, posiblemente, no hiciese falta aplicar el ERTE. Pero el coronavirus ha dado al traste con todo. «Cando todo ía ben... chegou isto», decía ayer David Couñago, presidente del comité de Trèves. Así que, de común acuerdo trabajadores y empresa, ya se han tomado decisiones. Habrá ERE de forma inmediata para el total de la plantilla hasta que la situación económica comience a remontar.

En realidad, el comité de empresa de Trèves fue el primero en alertar de lo que podía venirse encima a cuenta del coronavirus. Cuando la alerta sanitaria todavía estaba focalizada en China, los trabajadores de la factoría pontevedresa ya avisaron de que su firma preparaba un ERTE preventivo porque iba a quedarse sin suministro de piezas chinas. No dio tiempo a que eso pasase. El COVID-19 entró en España, todo se precipitó y en Trèves hubo que tomar decisiones.

La plantilla tenía claro que no podía seguir trabajando sin que eso supusiese un riesgo elevado de contagio, ya que, como contaba un trabajador «estamos codo con codo». Además, el cierre de las plantas de PSA y de sus otros grandes clientes había inviable que esta auxiliar continuase operativa. Así, comité de empresa y dirección de la misma acordaron aplicar de forma inmediata el ERTE que ya tenían pactado desde principios de año y que, si todo iba bien, se dejaría sin efecto. Se van al paro 150 trabajadores, de momento, sin fecha de vuelta.

«Todos somos fixos»

El presidente del comité, David Couñago, reconoce que la plantilla tiene un largo historial de lucha detrás y que, nuevamente, toca enfrentarse a un ERTE. Dijo, eso sí, que le parece una solución más óptima que la que toman otras empresas, que despiden a trabajadores de ETT. «Aquí todos os traballadores son fixos, non hai ETT, e por iso se notan máis estas medidas, pero noutras vaise á rúa moita xente de empresas temporais que tamén son persoas. O que pasa é que iso non fai tanto ruído». Couñago también explicó que se marchan al paro en unas condiciones más ventajosas que muchos otros operarios, ya que cobran el 85 % del salario y las pagas y vacaciones son al 100 %. Con Trèves totalmente parada, el polígono de O Campiño, referente en la comarca de Pontevedra, pierde uno de sus puntales de empleo

Gonvarri está parada y Nodosa opera bajo mínimos, con solo 30 personas

Desafortunadamente, Tréves no es la única gran empresa de la comarca de Pontevedra afectada por el coronavirus. Pero, mientras en el caso de Trèves ya se acordó un ERTE, en otras firmas prefieren esperar y, de momento, acogerse a otras fórmulas para tratar de afrontar la situación.

Así, Gonvarri, una auxiliar de la automoción ubicada en el puerto de Marín y una de las firmas con más facturación de la comarca de Pontevedra -según el informe Ardán, solamente la superan Froiz y la constructora San José- está parada. Según explicó la responsable de Industria de UGT, Lourdes Diz, la firma ha buscado solución momentánea dando vacaciones o utilizando algunas horas que los trabajadores tenían acumuladas a su favor.

Algo parecido están haciendo en Nodosa, un astillero referente y lugar de trabajo habitual de unas 200 personas. El gerente del astillero, Rafael Outeiral, señalaba que la situación «es tremendamente complicada» pero que, aún así, de momento, está sorteando el expediente de regulación de empleo u otras medidas drásticas. Dieron vacaciones o días libres a alrededor de 170 personas mientras que otras 30 sí se encuentran operativas. No en vano, si bien la construcción de barcos está parada, no ocurre lo mismo con las reparaciones, un área en la que se sigue intentando dar servicio.

Desde UGT señalan que, de momento, en la comarca el único ERTE es el de Tréves. Pero nada invita ya al mínimo optimismo.

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