Un derbi sin espectadores

El Cisne y el Teucro jugarán a puerta cerrada el sábado, aunque el club azul ha pedido a la federación la suspensión de la jornada


pontevedra / la voz

La decisión del Consejo Superior de los Deportes de jugar todas las competiciones y eventos deportivos profesionales y no profesionales de ámbito estatal e internacional a puerta cerrada supondrá que el esperado derbi entre el Cisne y el Teucro será este sábado sin espectadores, en un pabellón vacío en el que solo estará el cuerpo técnico y los árbitros.

La restrictiva medida para intentar frenar la propagación del coronavirus dejará fuera a las aficiones en el partido más esperado del año en la ciudad. «Esto nos llega en el peor momento, iba a ser el día de la base y esperábamos una buena taquilla», comenta el presidente del Cisne, Santi Picallo, quien calcula que la restricción le impedirá ingresar entre cinco y seis mil euros de taquilla y acuerdos publicitarios. Una cantidad que asegura que en estos momentos les vendría muy bien, mientras siguen a la espera de que el Concello de Pontevedra les ingrese el dinero pendiente de las subvenciones de las Escuelas Deportivas. «Hace daño en el ambiente y la parte económica», concluye Picallo.

El Cisne llega a este partido con la necesidad de puntuar para seguir manteniendo la distancia con sus perseguidores, Villa de Aranda y Torrelavega, a los que no pudieron ganar en las dos últimas jornadas. Y enfrente tendrán al Teucro, que ya ha cursado una petición al comité nacional de competición de la Federación Española de Balonmano para que aplace la jornada. En el comunicado remitido solicita la «suspensión y aplazamiento de la competición a raíz de haberse acordado por este mismo comité la suspensión del Ciudad de Málaga hasta que los servicios médicos de la RFEBM emitan un informe favorable para su levantamiento como consecuencia de la epidemia de coronavirus». Aunque la misiva se envió este martes, la junta gestora tomó la decisión un día antes a que el Consejo Superior de Deportes acordase jugar a puerta cerrada.

El club azul mostró ya su malestar la pasada semana cuando a federación permitió el aplazamiento del Málaga-Barça B por tener a buena parte de la plantilla del conjunto andaluz lesionada. En la jornada previa al partido, Luis Montes aseguró que esa medida no era más la apropiada, de la misma forma que tampoco lo era el estar todavía esperando a que el Cisne juegue con el Alcobendas su partido aplazado de la primera vuelta. «El no suspender la jornada tiene graves perjuicios para los clubes, puede beneficiar a ciertos equipos y dar algún tipo de ventaja a nueve jornadas para el final del campeonato», comenta Carlos García Alén, presidente de la junta gestora que dirige el Teucro.

El equipo azul está en una situación comprometida en la liga tras una mala racha que los acercó a la zona de descenso. La victoria del pasado sábado contra el Palma del Río le ayudó a cambiar esa dinámica. Aún así, en el comunicado remitido a la federación señalan que el hecho de que solo se aplacen los partidos del Málaga, mientras el resto de encuentros siguen jugando «desnaturalizaría la competición, incluso ante la posible medida de celebrarlos a puerta cerrada, entendemos que carecería de sentido y sería a todas luces improcedente». El mismo día en que envían esta carta, el CSD toma la medida de jugar sin público, al menos, la próxima jornada.

El Cisne, por su parte, asume con resignación la medida y reza para que no se apliquen mayores restricciones que pongan en jaque los desplazamientos ya pagados. El equipo viajará el miércoles a Madrid para jugar contra el Alcobendas el partido aplazado y la semana siguiente se desplazará a Barcelona.

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